La defensa del rol tradicional de la Primera Dama no responde a una preocupación por la eficiencia del Estado ni por la calidad de las políticas sociales. Responde, más bien, a la incomodidad que genera perder un espacio de poder informal, históricamente disponible, y a la tentación de restituirlo cuando se tiene la oportunidad.
La nostalgia por el pasado no tiene cabida en el futuro que estamos construyendo. Nosotras no seremos esas mujeres porque la libertad no tiene vuelta atrás. La verdadera revolución está en ser dueñas de nuestras vidas, sin que nadie nos imponga qué hacer, cómo ser o qué sueños debemos tener.
No enfrentamos simplemente a la derecha, sino a una agenda restauradora articulada transnacionalmente, que hace del rechazo al género un elemento central de su proyecto rearticulación capitalista. En Chile, una de sus principales exponentes será la primera dama.
En una entrevista a la revista Velvet, Karamanos ofreció detalles de su vida íntima, en lo personal, político y amoroso con el presidente Gabriel Boric
“Las campañas de miedo, de odio, de fomento a la discriminación de ciertos segmentos de la población (...) es, por ejemplo, lo que generó éxito del Rechazo en el plebiscito”, aseguró Karamanos
"Voy a seguir apoyando al Gobierno, voy a seguir apoyando al presidente, a mi compañero, Gabriel Boric, y, por otro lado, voy a intensificar mi militancia, mi partido, y también me voy a desarrollar profesionalmente en mi área", indicó Karamanos.
Irina Karamanos aseguró que una eventual candidatura a un cargo de elección popular “no es un futuro para mí, no tengo esa decisión tomada. Pero en realidad, siempre he cumplido otro tipo de roles en política también, entonces en realidad nunca ha sido parte de mis planes ser candidata y no lo es ahora tampoco”.
La cientista política y militante de Convergencia Social aseguró que seguirá acompañando a su pareja, el presidente Boric, "pero no desde el espacio institucional de gobierno"
La Coordinadora Sociocultural de La Moneda buscará traspasar la dirección de las fundaciones a distintos ministerios, una ambiciosa labor que se analizó en el Gobierno de Sebastián Piñera pero se descartó por su complejidad.