Las técnicas de tortura a las que fueron sometidos los detenidos de la CIA las desarrollaron dos psicólogos inexpertos que recibieron 81 millones de dólares por su trabajo, señala el polémico informe del Comité de Inteligencia del Senado de EE.UU.
Los servicios de inteligencia estadounidenses argumentan sin ningún reparo que la publicación que divulgará el Senado sobre las torturas aplicadas por la CIA, representan una amenaza, sin cuestionar la tortura en sí.
Un asesor jurídico de EE.UU. ha reconocido que su país ha "cruzado la línea" admisible durante los interrogatorios de prisioneros después de los atentados del 11-S, asegurando que Washington asume la responsabilidad por sus acciones.