El investigador “estrella” de los bombazos no sólo habría ordenado dilatar la resolución de la causa rebajando medidas cautelares a algunos acusados, sino que también se negó a formalizar al subcomisario que esperó un año antes de denunciar los hechos. Ello pese a que tener, a lo menos, una responsabilidad de mando que le exigía impedir la continuación de los apremios contra los detenidos de San Ramón.