Ajenos a lo sucedido el domingo pasado, las familias porteñas, turistas y ávidos compradores transitan entre los botes y aparejos de pesca. No se percatan que la arena, piedras y escombros en el suelo son el resultado de las fuertes marejadas del fin de semana. Menos saben que el próximo jueves 2 de febrero será el más intenso y se prevé potenciales daños a la infraestructura costera producto de éstas y de una fuerte rompiente en el borde costero.