Las familias de los victimarios denuncian la impunidad y apuestan por la memoria, tienden puentes hacia nosotros, los que seguimos buscando a nuestros caídos. Hay heridas compartidas.
Son parientes de violadores de los Derechos Humanos que, al alero de sus pares argentinos, se han organizado y comenzado a visibilizar su rechazo al negacionismo y su compromiso con la búsqueda de memoria, verdad y justicia.