Lejos de la mirada miope de los noticiarios, en el lugar donde fueron asesinados Rafael y Eduardo Vergara Toledo se recuerda, se genera comunión y se reflexiona en torno al pasado y al presente que sigue golpeando a los mismos de ayer. "Este día ya no nos pertenece y eso es agradable e interesante", dice a quienes los acompañan la señora Luisa, madre de los "jóvenes combatientes".