Así puedes crear un «frasco de la calma» para tranquilizar a niñ@s en medio de una pataleta

Para momentos de rabietas máximas de tus hijos o luego de una pelea o un momento que consideres violento y que hayan vivido…puedes utilizar esta técnica que viene enmarcada dentro del método Montessori
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Para momentos de rabietas máximas de tus hijos o luego de una pelea o un momento que consideres violento y que hayan vivido…puedes utilizar esta técnica que viene enmarcada dentro del método Montessori.

Calmar a un/a niñ@ puede ser bastante estresante también para los padres, sin embargo existe una técnica que promete tranquilizarlos en cosa de minutos y que además favorece la creatividad y la autonomía a la hora de la gestión de las emociones.

Se llama el “Frasco de la Calma” y fue creado por  Maria Montessori, médica, educadora y primera mujer graduada en Italia en  medicina.

La función principal de este pote es calmar a los niños después de una pelea, molestia o rabieta y ataque de llanto, cuando ya nada parece funcionar. El “frasco de la calma” no es más que una botella con pegamento líquida y brillo. Simplemente con agitarlo genera  beneficios, y si acompañas su uso con enseñarles a l@s pequeñ@s a realizar respiraciones profundas mientras se concentran en lo que sucede con el frasco, mucho mejor. Las primeras veces guiarás a tu hij@ al pote…luego, será capaz de recurrir a él por sí mism@.

La ciencia detrás del frasco

Mientras tu hij@ observa la caída de brillo, puede organizar y centralizar el sistema nervioso. Cuando está estresad@, su ritmo cardíaco se acelera junto a su respiración y al ver la lenta caída del brillo, genera un modelo visual que inconscientemente entrega una señal al cerebro para que disminuya la agitación.

En el momento de la calma, el adulto puede proporcionar un espacio para que el menor  trate de explicar las razones de la tristeza, la ira o la frustración.

Consideraciones

Cada niño responde de una manera diferente y que habrá que probar el interés que tenga frente a este frasco de la calma.

Funciona mejor con niños de dos a cinco años, y es importante que el tamaño del frasco sea el apropiado al tamaño del menor.

Qué necesitas

– 1 frasco de plástico transparente con tapa
– 1 o 2 cucharadas de pegamento con brillo
– 3 o 4 cucharaditas de brillo del color que quieras
– 1 gota de colorante
– Agua caliente

Preparación

Mezcla el agua caliente con el pegamento de cristal y el  brillo. Deja un espacio vacío en la parte superior del pote para que el niño pueda agitar su contenido. Cerrar bien el frasco y listo para agitar!

 

 

 

 

 

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