Exclusivo: Los lentes que exhibe el Museo Histórico Nacional no son los de Salvador Allende

El Ciudadano presenta en exclusiva capítulo del libro Allende, Autopsia de un Crimen (Ceibo, junio 2023), escrito por el sociólogo, corresponsal de prensa y director de El Ciudadano, Francisco Marín; y por el médico forense y vicepresidente de la Asociación Mundial de Medicina Legal Luis Ravanal Zepeda. Este libro analiza y demuestra con argumentos científicos e históricos irrefutables la falsedad de cada uno de los argumentos que sostienen la versión oficial en la que se asegura que Allende se suicidó.


Una de las muchas y grandes mentiras de dicha historia oficial es la que sostiene que los lentes de Allende fueron encontrados por una mujer que visitó La Moneda a poco de ocurrido el “golpe” y que muchos años más tarde los entregó al Museo Histórico Nacional. Pero, ¿son esas gafas realmente de Salvador Allende? Acá se demuestra que esa construcción no tiene ningún asidero.

Curiosamente, pese a la importancia de estas y otras revelaciones, ningún canal de televisión chileno ha informado acerca de esta investigación que demuestra que Allende no se rindió ni se suicidó, si no que murió en combate y que fue acribillado y rematado. No obstante, no podrán tapar el sol con un dedo…

Por Francisco Marín

Dice la leyenda que, unos cinco o seis días después de ocurrido el golpe militar, una mujer de 39 años, buenamoza, llamada Teresa Silva Jaraquemada, quiso ver, con sus propios ojos, cómo había quedado La Moneda tras el bombardeo.

Se acercó a ese edificio y los carabineros que custodiaban palacio, tal vez aburridos de hacer guardia, accedieron al deseo de Teresa, quien iba acompañada por otra mujer, de unos 20 años, que también merodeaba el edificio diseñado por Toesca.

Los policías uniformados las dejaron pasar y, tras ellas, cerraron las puertas. “Ahí me bajó susto, mucho susto (…) pensé: estamos en plena revolución, nadie sabe que estamos aquí, nos pueden violar, matar, cualquier cosa”, relató Teresa Silva al canal 24 horas[1].

Rememora: “Al ir bajando, con el pie topo algo. Lo pesco y eran los anteojos. Los meto inmediatamente en el programa(cancionero de Quilapayún que también había encontrado en el lugar) y el carabinero me dice: ‘No vayan a ser los lentes de Allende que estamos buscando’. ‘¿Ah, sí?’, le digo yo: ‘estos anteojos son míos y no se los doy a nadie'»[2].

En 1996, 23 años después de haberlos encontrado, la referida mujer los donó al Museo Histórico Nacional, institución que estaba dirigida por Diego Matte: «Llegaron de manera bastante sorpresiva al museo, en una donación de una persona, una ciudadana, Teresa Silva, que los tuvo guardados en su casa durante veinte años, hasta que un día se dio cuenta de la importancia y la gran relevancia que esto tenía y los trajo al museo en una caja simple de cartón»[3].

Así remata la nota del canal de noticias de Televisión Nacional de Chile:

Acto seguido, Matte despeja todas las dudas sobre la autenticidad de los anteojos, precisando que incluso fueron utilizados en la investigación sobre los motivos de la muerte del ex Mandatario socialista.

Es decir, se da por hecho que esos anteojos eran de Allende. Pero: ¿Son realmente de Allende esas gafas?  ¿Qué concluyeron los peritajes de la Policía de Investigaciones PDI relacionados con las gafas?

[4]En el Memorandum de la Brigada de Homicidios (BH) de la PDI, “Servicio de Guardia del 11 al 12 de septiembre de 1973”[5], se describen los objetos personales que portaba Allende. Entre estos, se menciona: 

Chaqueta de tweed color gris, altonada en el botón inferior de dos que tiene la prenda; pulover de cuello subido gris con figuras geométricas parduzcas; camiseta de sport blanca; pantalones color marengo; calzoncillos blancos y bajo estos Slip del mismo coIor; zapatos de color negro; calcetines strech azul; cinturón de cuero negro. Al registro sus vestimentas, en el bolsillo superior izquierdo de su chaqueta, se encontró un pañuelo de seda de lunares rojos con fondo azul; en el bolsillo izquierdo del pantalón se encontró una llave marca FIood y un papel blanco con membrete «Presidencia de la República Edecán”, bajoesta leyenda un número de teléfono escrito a mano N° 484209. En su muñeca izquierda un reloj de metal blanco con pulsera del mismo color marca Galga Coultre, automático, N° 1.298.766, con dos calendarios en la pulsera metálica del año 1973, propaganda Panamtur [6].

En este mismo “Memo” de la BH, se da cuenta que el general Palacios menciona haber encontrado unos lentes que corresponderían a los de Allende, los que nunca serían periciados ni fotografiados:

El General de Ejército Javier Palacios, manifestó que al ser informado del hecho y concurrir a constatarlo, había encontrado en el piso, sobre la alfombra, a los pies del cadáver, un par de lentes ópticos, marca «Mustang”, N° 52022, con marco plástico color oscuro[7].

El informe de la BH añade que, los “efectos personales” del presidente Allende, además del “arma usada en este hecho, el proyectil y las vainillas, fueron entregadas al general Palacios, el que haría que se remitieran a la Fiscalía”[8].

Todos los objetos personales se los quedó Palacios, que, en 1972, había sido director de Inteligencia del Ejército, repartición que jugó un papel clave en el montaje para simular que Allende se había suicidado.

La verdad es que, este alto oficial, no entregó los objetos personales de Allende -como su fino reloj o sus emblemáticos lentes- a la Segunda Fiscalía Militar de Santiago, entidad que sustanciaba la investigación por muerte de Allende (Causa 1023-73).

El general Palacios relató -22 de octubre de 1973 ante el fiscal militar Joaquín Erlbaum Thomas-, “que entregó unos lentes, junto con otros efectos personales del presidente Allende, al Servicio de Inteligencia del Ejército”[9].

Erlbaum solicitó las pertenencias de Allende a dicho servicio de inteligencia -el 14 de diciembre de 1973- y esta repartición los remitió -el 20 de diciembre del mismo año-, acompañados de una nota con un detalle de lo entregado, en la que se consigna “1 par de anteojos (lado izq. dice ‘Mustang’. Lado derecho dice ‘New Look’)”[10].

Es decir, ha quedado establecido que los lentes de Allende los tomó Palacios y los entregó a su muy cercana Dirección de Inteligencia, y, más tarde, esta los remitió a la Fiscalía. Todo entre el día del golpe y diciembre de 1973. De esta manera, quedaría descartado que los lentes encontrados a pocos días del golpe por Teresa Silva, sean los de Allende.

También es importante constatar que los lentes descritos por la Dirección de Inteligencia del Ejército no aparecen como rotos.

Foto: Servicio Nacional del Patrimonio Cultural

Informes periciales corroborarían que lentes no son de Allende

Esta historia de unas gafas que terminan en el Museo Histórico Nacional, queda aún más dañada si se tienen en consideración los análisis periciales que sobre los lentes constan en la causa 77-2011. En el Informe Pericial Microanálisis N° 15, elaborado por el laboratorio de Criminalística Central de la PDI, 26 de diciembre de 2011 -que consta a fojas 2294 del expediente-, en ningún momento se menciona la marca ‘Mustang’ descrita en 1973, ni aparece dicha marca en las fotos del informe.

El Informe Oftalmológico, del 22 de agosto de 2011, realizado por el médico oftalmólogo Julio Novoa, de la Jefatura de Sanidad de la PDI, y que consta a fojas 1973 del citado expediente, hace una detallada descripción del objeto que se exhibe en el Museo Histórico Nacional. En sus conclusiones, señala que el lente es de “un material de transición entre carey y semisintético, muy común en los años 60 y 70”, que tiene como característica “huellas de mordedura en el tercio externo de la patita”, que se asociarían “al estado emocional del usuario”. Nótese que no menciona las palabras ni los números contenidos en los lentes de Allende ni su marca ‘Mustang’.

En el punto nueve de las Conclusiones, se destaca que “el color del armazón o modelo corresponde a un gris o un verde plomizo (…)”. En el punto diez y último, se da cuenta que “este tipo de lentes generalmente corresponde a la época llamada de las ‘flores o Woodstock’, de mediados de los años 60 y 70”.

En el Informe de Evidencia Asociada: Lentes Ópticos Protocolo N° 57-11 IF, de 18 de octubre de 2011, remitido por el entonces director del Servicio Médico Legal Patricio Bustos, y que consta a 2207 y siguientes del Expediente del Caso Allende, se da cuenta de importantes elementos sobre esta pieza de importancia forense e histórica.

En oficio del 11 de agosto de 2011, el Ministro en Visita Mario Carroza ordena al Director del Museo Histórico Nacional que “se adopten las medidas necesarias y pertinentes, permitiendo el trabajo de un equipo del SML a cargo de la arqueóloga Isabel Martínez Armijo”, siendo los objetivos de la pericia determinar el “estado de conservación de los lentes, su modelo y época de uso y establecer macroscópicamente la presencia de alteraciones de interés médico legal”.

También se revela que, el 22 de agosto, se dio inicio a la pericia con la visita al señalado Museo, destacando que este objeto se exhibe de forma permanente y que se encuentra registrados con el N° 03.29982.

Asimismo, se informa que el objeto en estudio correspondía a “la mitad izquierda de unos lentes ópticos de carey semisintético de color café y verde limón, con un vidrio dióptico relativamente grueso, más bien cuadrado, de bordes redondeados con reforzamiento del tornillo”.[11]

En el ítem V.4 Alteraciones de interés médico legal, se revela que, “de acuerdo análisis macroscópico y morfológico (…) la evidencia no presenta alteraciones de interés médico legal”.

Esto es coincidente con lo expuesto en la única conclusión del ya citado Informe Pericial N°15 de “Microanálisis”, de diciembre de 2011. Allí se afirma:

De acuerdo a los análisis y elementos encontrados, se puede establecer que los anteojos periciados no presentan microtraza atribuibles a gases provenientes de un proceso de disparo, como tampoco a restos de proyectil balístico en el área examinada.

O sea, toda esta historia que se ha contado acerca de estos lentes de Allende, del que se han hecho esculturas, han sido portadas de libros, y que se han convertido en un símbolo de lo sucedido con Allende el “11” en La Moneda; cuyas fracturas y orificios aluden a un combate final, en que Allende se suicida, y que se han constituido en objeto-testimonio que resume el drama de Chile: el tránsito desde la democracia a la dictadura, en realidad no tienen trazas de haber sido parte de ninguna batalla, y, según todo indica, no pertenecieron a Allende.

El propio “Informe de Evidencia Asociada: Lentes Ópticos”, admite la precariedad de su prueba, en el acápite Discusión:

Por las circunstancias del hallazgo de los lentes ópticos y su posterior donación al Museo Histórico Nacional, no es posible determinar si pertenecieron al Presidente Salvador Allende Gossens.

La comparación entre la dioptría obtenida por el Dr. Julio Novoa Merino -ya referido- y la información médica al respecto del Presidente Salvador Allende Gossens es necesaria para determinar su pertenencia[12][13].

Pese a que no había evidencia científica que apuntara a que los lentes fuesen efectivamente de Allende, el juez Mario Carroza, en su sentencia de sobreseimiento definitivo (fojas 2400 y siguientes), se refiere a dos de los tres informes sobre los lentes (aquí citados) como si constituyeran una prueba más del supuesto suicidio. Más aún, contradiciendo los propios peritajes ordenados por él, da por hecho que los lentes pertenecían a Allende.

Así lo dice textualmente en el Punto J de la sección Documentos de Prueba de la sentencia, a fojas 2486, casi al cierre del expediente:

Informe N°20874 de fecha 21 de octubre de 2011, sobre Evidencia Asociada: Lentes ópticos, evacuado por el SML y que encuentra adjunto al proceso a fojas 2205 ss., que tuvo como objetivo la realización de un análisis cualitativo y cuantitativo de los lentes ópticos pertenecientes al Presidente Salvador Allende, proporcionados por el Museo Histórico Nacional (…) Las conclusiones del trabajo establecieron que no había alteraciones de interés médico legal en los lentes.

También se cita como documento de prueba en la sentencia de sobreseimiento, el informe de microanálisis que afirma que los referidos lentes no tienen “microtrazas (…) provenientes de un proceso de disparo”. Resulta insostenible que se citen, como prueba del suicidio, informes que no apuntan en ningún sentido a ratificar dicha circunstancia, y que se haya excluido elementos científicos y testimoniales que apuntaban en sentido contrario.

La falsificación histórica referida a los lentes de Allende, develada por Julián Aceitero Gómez y el profesor y ensayista chileno Hermes H. Benítez, en 2013, no generó mayor repercusión[14].

De estos lentes se ha dicho que “son los anteojos más reconocibles de Chile” y que “representan el quiebre de la democracia y el comienzo de la dictadura”, como señala el sitio web Patrimonio de Chile, en nota de septiembre de 2016[15].


[1] Canal 24 horas: El día que Teresa rescató los lentes de Allende en La Moneda / https://www.24horas.cl/especial11deseptiembre/el-dia-que-teresa-rescato-los-lentes-de-allende-en-la-moneda-827900

[2] Ibid.

[3] Ibid.

[4] Julián Aceitero Gómez y el profesor y ensayista chileno Hermes H. Benítez Lo que los lentes de Allende nos permiten ver. Piensa Chile (diario digital), 9 de sept. 2013. A fojas 73 del Expediente de la Causa Nº 1023/73.

[5] Este documento de 12 de septiembre de 1973 es suscrito por el detective 1° Julio Navarro (oficial de turno) y por el comisario jefe Waldo Montecinos. Es emanado por Dirección General de Investigaciones. Prefectura Santiago. Brigada de Homicidios. Se encuentra en el expediente del Caso Allende entre las fojas 1532 y 1535.

[6] Ibid.

[7] Ibid. Fojas 1534.

[8] Ibid.

[9] Julián Aceitero Gómez y el profesor y ensayista chileno Hermes H. Benítez: Lo que los lentes de Allende nos permiten ver. Piensa Chile (diario digital), 9 de sept. 2013. A fojas 73 del Expediente de la Causa Nº 1023/73.

[10] Ibid.

[11] A fojas 2010 del expediente del “caso Allende”.

[12] A fojas 2213 del expediente “Caso Allende”.

[13] No consta en el expediente de la causa -que tuvimos a la vista en el desarrollo de esta investigación- que el magistrado a cargo haya solicitado la realización de este examen. Menos que se haya realizado.

[14] En esta investigación reconocemos la rigurosidad de esta investigación de los docentes Aceitero y Benítez y, aportando nuevos elementos, específicos y de contexto, confirmamos lo central de lo expuesto en este artículo. Esto es, que los lentes expuestos en el Museo Histórico Nacional no fueron de Salvador Allende.

[15] Publicación digital e impresa dependiente del Ministerio de las Culturas y el Patrimonio.

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