Funcionarios designados desde Santiago aprobaron el Estudio de Evaluación Ambiental y argumentaron que la empresa realizará mitigaciones, reparaciones y compensaciones por los daños causados, pero ni siquiera saben la magnitud de los daños que generarán en el patrimonio arqueologico, en las poblaciones de aves y ballenas de esa zona. Menos todavía como afectarán al creciente turismo de intereses especiales que se desarrolla en esos territorios.