Walker y Rincón, quienes asistieron a reuniones en casa del lobbista Zalaquett, fueron figuras del rechazo del primer proceso constitucional, alegando que la propuesta constitucional dividía al país, luego, en el segundo proceso constitucional, llamaron a votar a favor, cuyo texto fue impuesto por sectores conservadores que querían el Status Quo, cuya iniciativa inicial para un nuevo plebiscito, fue instalado y acelerado por estos dos senadores, con un proyecto de reforma constitucional impulsado junto a otros legisladores