El fiscal especial para la causa Amia, Alberto Nisman, apareció anoche tendido en el baño de su casa con un disparo en la cabeza; el corolario de cuatro días frenéticos que lo tuvieron como protagonista, tras interrumpir de manera sorpresiva sus vacaciones por Europa para denunciar, en plena feria judicial, a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner por la firma del memorando con Irán.