¿Qué pasa cuando pones a gente buena, estable y aparentemente “normal” en un ambiente malvado y hostil? ¿Podrías sobrevivir y mantenerte optimista si estuvieras en una prisión durante sólo dos semanas? ¿Quién triunfaría: la maldad o la bondad? En 1971 las mismas preguntas fueron planteadas en la Universidad de Stanford, California