Los trabajadores son intérpretes médicos que prestan servicios para EEUU desde su hogar en distintas regiones de Chile, interpretando en tiempo real consultas médicas, emergencias, partos, diagnósticos graves y otros procedimientos entre profesionales de la salud y pacientes hispanohablantes. Pero, pese al alto nivel de responsabilidad y especialización requerido, reciben remuneraciones cercanas al sueldo mínimo y trabajan jornadas superiores a 9 horas, denunciando incluso restricciones para ir al baño o descansar entre llamadas.