Lúcido en grado máximo, sin haber ingerido ni una sola gota de alcohol en el cuerpo; y, por tanto, sin el entendimiento nublado por los vapores etílicos, ni la lengua como lija, y tampoco con eructos que dejan un regusto rancio en la boca, ni con las tripas declaradas en rebeldía después de haber recibido […]