Eduardo Engel ha cuestionado duramente la corrupción protagonizada por Ponce Lerou en el pasado, pero ahora la omite mientras defiende los negocios de este con el Estado de Chile —como el acuerdo SQM-Codelco—, utilizando cifras económicas engañosas de un negocio que obtendría eventualmente utilidades. Esta doble moral ha sido una constante en la tecnocracia de la centroizquierda, hoy avalada por el Frente Amplio.