Wilde dejó incontables listas de observaciones sociales que vienen bien para refrescar nuestra perspectiva (por que los tiempos no han cambiado mucho), y sobre todo, en esta época del año.
El Palais Idéal en Hauterives, Francia, es una estructura única. Está construido por completo con piedras que el cartero Ferdinand Cheval recogió en su ruta de reparto. Verdaderamente, pues, la obra de una vida, como se dice, el fruto de sus manos.
«Me niego a vivir en un mundo ordinario como una mujer ordinaria, a establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo mi mundo. No me adaptaré al mundo, me adapto a mí misma» (Anaïs Nin).
Tsuneko Sasamoto ya celebró su 101º cumpleaños, lo que sería notable en sí, si no fuese porque, además, sigue siendo fotógrafa en activo sin haber cesado en la profesión desde que se inició en ella a los 25 años. Con esto sea probablemente la fotógrafa más veterana en el mundo.
Pippi Calzaslargas ha animado a generaciones de chicas de todo el mundo a divertirse y a creer en sí mismas. En el proceso, hizo maravillas en favor de la igualdad entre sexos.
Entre el coaching, el fenómeno TED y The Big Bang Theory, la pensadora Jimena Bezares cuestiona los papeles (secundarios) que el mercado impone a los intelectuales en la era multitasking.
Durante su tiempo las fotografías de Bellocq se habrían considerado muy subidas de tono y provocativas. Unos 101 años más tarde, son un oportuno recordatorio de lo mucho que han cambiado nuestros valores y la moral.
Desde hace tiempo la historia del arte experimentó una ruptura conceptual que, en cierta forma, marcó no solo un antes y un después sino el inicio de varios debates interesantes sobre qué hace arte al arte