En 2004, de acuerdo al sociólogo James Petras, la ex mandataria jugó un papel importante al haber enviado a Haití, con el beneplácito de Estados Unidos, "a una fuerza expedicionaria militar para que ayudara en las tareas de represión de los partidarios del democráticamente electo Bertrand Aristide", quien tuvo que abandonar el país en medio de un golpe.