La Resistencia como movimiento tiene que tener en cuenta que estamos en medio de una transición histórica y estructural del sistema-mundo capitalista, en el que hemos vivido durante unos 500 años. Esta transición podrá llevarnos a dos sistemas sucesores muy diferentes; un sistema que conservará todas las peores características del capitalismo (jerarquía, la explotación, polarización) o su opuesto, un sistema que sea relativamente democrático e igualitario. Yo llamo a esto, “ la lucha entre el espíritu de Davos y el espíritu de Porto Alegre”.