Seguirán siendo muchas las mujeres que, a pesar de no estar en ninguna de las causales que contempla la ley, decidirán abortar por otras razones. Aquellas con menos recursos económicos se verán nuevamente expuestas a las complicaciones de interrumpir el embarazo de forma clandestina y/o con prácticas riesgosas, mientras las que tienen más recursos económicos podrán hacerlo de forma segura en el extranjero o incluso en alguna de las clínicas privadas del país.