A menudo en conversaciones familiares, asados, y reuniones varias con amigos y no amigos –ni siquiera conocidos-, es inevitable que surjan diálogos (muchas veces monólogos) relacionados con las política contingente, y no en pocas ocasiones resulta imposible no hacer el ejercicio de dar una mirada retrospectiva de la historia política de nuestra querida Jaguarlandia