Michelle Bachelet, tras haber padecido los peores índices de aprobación de un presidente de la post dictadura en agosto pasado, ha comenzado a repuntar hasta marcar un nivel de apoyo, según la encuesta Adimark, de un 29%. Lo hace, y esto es lo que resulta misterioso, en medio de un clima especialmente desfavorable para el gobierno: malas noticias económicas, huelga en el Registro Civil y fracaso en el nombramiento del contralor, entre otros asuntos no menos delicados.