La clase política, aquellas elites sobrerrepresentadas en el Parlamento, nuevamente han defraudado al país y a sus organizaciones sociales al obstaculizar el avance del proyecto de aborto 3 causales. Atavismos sectarios, anclajes religiosos y la defensa de un sistema patriarcal a través de un oscuro lobby han actuado sobre los parlamentarios, que al negarle derechos básicos a las mujeres expresan nuevamente sus impresentables vinculaciones con el poder. A veces con el económico, en esta oportunidad, con el religioso.