La industria del salmón nuevamente exhibe una capacidad de recuperación sorprendente. A poco más de un año del bloom de algas, que provocó una mortandad sin precedentes en los cultivos de peces, hoy ostenta las mayores ganancias de la década. Tras las altas inversiones y precios de las acciones, que han tocado las nubes, se esconde una máxima neoliberal: ganancias privadas y pérdidas socializadas. Mientras inversionistas y especuladores de la bolsa celebran, Chiloé aún sigue tapada de desechos de esta industria.