Es un proceso de caída, de precipitación, tan claro y evidente como un fenómeno guiado por una ley de la física. El deterioro y descenso de la Nueva Mayoría y, por extensión, de toda la gama de centros políticos, parece no descansar hasta su objetivo final. Tal vez su muerte o desaparición, pero certeramente su inmovilidad. Un proceso que aun no conoce su fin pero ya ha transformado todo el escenario político de la post dictadura.