La implementación del Transantiago, debió haber significado una mejora en la calidad de vida de los santiaguinos. Sin embargo, a 10 años de su puesta en marcha, esa meta está lejos de cumplirse. Buses en mal estado, asientos de plástico, poca frecuencia de buses, baja renovación de maquinaria y precios muy elevados son algunas de las deficiencias que presenta el sistema.