El Eje de la Resistencia es parte del acercamiento de Irán a Rusia y China, por los cambios de la última década de una recomposición del poder de varios actores de la región, materializado en los ingresos de Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos, Irán y Arabia Saudita. La magnitud de este cambio es algo que podría ser impensable una o dos décadas atrás, en pleno apogeo de la unipolaridad estadounidense.