viernes, octubre 18, 2019

Carta a Nicolás López

alejandrosorioEsta columna está escrita desde las vísceras. Desde lo más profundo de las entrañas. Es la mezcla del producto de una simbiosis entre el acto racional de escribir pero al ritmo de la sangre –hirviendo– a propósito de la polémica por los dichos del Sr. Nicolás López contra la Sra. Roxana Miranda.

La razón de escribir esta columna desde las vísceras –nótese la antítesis del lenguaje entre un acto irracional y emocional, y nada más procedimental que escribir– tiene que ver con denunciar un acto de cobardía que bien merecido tuvo su repudio público. Los insultos y denigraciones en el coliseo romano que recibió el Sr. López, y el pulgar hacia abajo de los twiteros en calidad de césares, tuvo un sentido crítico que considero a bien premiar.

En mi opinión, el juicio social y político que se puede hacer sobre los dichos del Sr. Nicolás López sobre Roxana Miranda, donde éste pregunta abiertamente en el espacio público virtual de mayor presencia ¿Cuánto cobrará Roxana Miranda por ir a hacer el aseo a mi casa?, tiene una naturaleza extremadamente clasista, producida además en un contexto social y político de gran importancia para la historia de este país, donde es posible avanzar hacia una sociedad con menos desigualdad.

Y la verdad es que no es de extrañar si se analiza de quién proviene el comentario, pues en ningún caso proviene de un joven endeudado por pagar su educación o alguien que vive en una casa sencilla con baño y dos piezas, como la casa donde vive la misma Sra. Roxana Miranda.

El origen social del Sr. López dista mucho de a quién le enrostra y discrimina como una persona útil para “hacer el aseo”. No es necesario incluso, ceñirse a datos concretos como dónde estudió o de qué parte de Santiago proviene, sino que basta ver sus películas donde él representa a lo más decadente de los barrios altos chilenos: desde escolares fracasados sin gracia, adinerados pero con problemas afectivos, pasando por jóvenes sin problemas materiales pero con graves problemas existenciales y familiares, hasta gringos y chilenos interactuando en español e inglés asediados por la gente pobre y “mala” que producto de un desastre natural, se toma las calles de Valparaíso. El problema no son sus películas –de escasa calidad argumental y técnica– donde posiblemente él mismo, siguiendo al inigualable Woody Allen, se representa en sus películas en esa tendencia al aburguesamiento vacío de sentido, sino es su pobre y triste comentario clasista sobre una mujer más que honorable y que hoy es candidata a la presidencia de la república.

Aun no siendo mi candidata para la presidencia, creo que los chilenos deberían rendirle honores a una mujer como la Sra. Miranda, como también a muchas mujeres y hombres chilenos esforzados que están en una condición de vulnerabilidad social y económica, y que se sienten desplazados y violentados por las políticas neoliberales de los últimos treinta años. Personas que se trasladan a sus trabajos todos los días para recibir sueldos miserables, viviendo en casas “indecentes” como perfectamente ha expresado con tanta fuerza la Sra. Roxana en sus discursos hacia la ciudadanía. Y que a pesar de su condición de vulnerabilidad, luchan y se movilizan por sus derechos.

Y es en ese contexto de total adversidad, donde aparece un personaje, de escasa reputación artística, ironizando y humillando a la Sra. Miranda, intentando de algún modo darse a conocer, no por la calidad artística de su obra, sino por una “broma” que a todas luces tiene una intencionalidad dañina y discriminadora.

Mi razón me indica no seguir escribiendo –aunque mis vísceras se retuercen– para no caer en un vulgar comentario hacia el Sr. López. Pero es necesario, que personas como éste señor, así como aquellos que golpean a los que tienen una orientación sexual distinta, sean no sólo juzgados por la justicia penal, sino además por el juicio público de aquellos que sí quieren un país inclusivo y con justicia social.

Gracias Señora Roxana Miranda, porque gente como usted es la que se necesita para seguir luchando contra las injusticias en este rincón del mundo.

Alejandro Osorio Rauld

Sociólogo, Magíster en Ciencias Sociales Universidad de Chile

Docente e investigador Universidad ARCIS

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