Por Lorena Pérez

Mi nombre es Lorena Pérez, soy colaboradora de Parque Mawünko y de la Fundación Parque Mawünko, y hoy quiero compartirles algunas palabras en representación del equipo ejecutor del proyecto Herbario Comunitario Mawünko, compuesto por Andrea Acevedo, Vanessa Durán y por mí.
Para nosotras como equipo es una alegría muy grande poder compartir este momento con la comunidad. Esta exposición marca el cierre de un proceso que comenzó hace varios meses con una pregunta muy simple: ¿cómo podemos acercarnos más a los bosques de nuestro territorio?
El proyecto Herbario Comunitario Mawünko: Tejiendo vínculos con los bosques nativos de Ancud nació justamente desde esa inquietud. Desde el deseo de crear un espacio de aprendizaje colectivo donde pudiéramos conocer mejor las plantas que habitan este territorio y comprender el rol que tienen dentro del bosque.
Al mismo tiempo, buscábamos generar una instancia de encuentro entre personas interesadas en temas como la conservación, la biodiversidad, la botánica y la protección del medioambiente, y los ecosistemas de bosque presentes en el Parque Mawünko.
Sabemos que estos bosques cumplen un rol fundamental para el territorio de Ancud, especialmente en algo tan esencial como la provisión de agua. Y también sabemos que para cuidarlos es necesario primero conocerlos, experimentarlos y vincularnos con ellos desde el respeto, el cariño y el asombro.
A lo largo de este proceso realizamos salidas a terreno, recorrimos el bosque valdiviano y el tepual del parque, aprendimos a observar con atención, a reconocer especies y también a recolectar con respeto. Luego trabajamos en el prensado, secado e identificación de las plantas, para finalmente construir este herbario de manera colaborativa.
Sabemos que estos bosques cumplen un rol fundamental para el territorio de Ancud, especialmente en algo tan esencial como la provisión de agua.
Cada una de las muestras que ven aquí es el resultado de ese trabajo colectivo. Pero más que una colección de plantas, este herbario busca ser una herramienta para aprender a mirar el bosque de otra manera: como un entramado de relaciones donde cada especie cumple un rol y donde también nosotros, como comunidad, formamos parte.
Creemos profundamente que solo aquello que conocemos podemos valorarlo y cuidarlo. Y por eso este herbario es también una invitación a seguir tejiendo vínculos con los bosques nativos de este territorio.
Agradecemos al Gobierno Regional de Los Lagos, que a través del Fondo Comunidad 2025 hizo posible el desarrollo de este proyecto, y, por supuesto, al Parque Mawünko y a su fundador Carlos Cárcamo, quienes han abierto las puertas de estos bosques como un espacio de aprendizaje y encuentro.
Y también agradecemos muy especialmente a todas las personas que participaron en los talleres y salidas a terreno, quienes compartieron su curiosidad, su tiempo y su entusiasmo durante este proceso. Estas personas son co-creadoras de este Herbario: sin ellas este proyecto no habría sido posible y por eso hoy queremos darles un reconocimiento.
Antes de cerrar, no podemos dejar de mencionar que hoy es 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, una fecha que para nosotras tiene un significado especial, también porque este proyecto fue gestado y llevado adelante por un equipo de mujeres.
El 8 de Marzo es un día que nos invita a recordar la lucha histórica de las mujeres por la justicia, la dignidad y la defensa de la vida. Y también es una oportunidad para reconocer que, durante mucho tiempo, a las mujeres no se nos permitió ocupar espacios visibles en la ciencia. Aun así, muchas lo hicieron. Mujeres que observaron, recolectaron, estudiaron y defendieron la naturaleza, aunque muchas veces su trabajo no fuera reconocido.
…no podemos dejar de mencionar que hoy es 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, una fecha que para nosotras tiene un significado especial, también porque este proyecto fue gestado y llevado adelante por un equipo de mujeres.
Por ejemplo, Jeanne Baret, una botánica francesa del siglo XVIII, tuvo que disfrazarse de hombre para poder embarcarse en una expedición científica alrededor del mundo. O Anna Atkins, considerada la primera mujer fotógrafa, que utilizó una técnica llamada cianotipia para registrar plantas y algas, creando algunas de las primeras imágenes científicas de la botánica.
Y más cerca de nuestro territorio, mujeres como Adriana Hoffmann, quien dedicó su vida a enseñar, investigar y defender el bosque chileno.
Todas ellas, y muchas otras, nos recuerdan que el conocimiento de la naturaleza también ha sido construido por mujeres, muchas veces con gran esfuerzo y perseverancia.
Pero también es importante recordar que hoy, en distintos lugares de América Latina, las mujeres que defienden la tierra y los territorios siguen enfrentando violencia y persecución. Mujeres como Berta Cáceres en Honduras, o Julia Chuñil en nuestro propio territorio, nos recuerdan que el cuidado de la naturaleza también es una forma de resistencia y de defensa de la vida.
En ese sentido, el trabajo que hemos desarrollado con el Herbario Comunitario Mawünko también busca invitar a la comunidad a involucrarse con el cuidado de este territorio. Nos inspira pensar que proyectos comunitarios como este, aunque sean pequeños, pueden ser parte de ese mismo gesto: conocer, valorar y cuidar los lugares que habitamos.
Les doy muchas gracias por acompañarnos hoy, y les invitamos ahora a recorrer la exposición y seguir conversando en torno a este herbario comunitario.
Por Lorena Pérez
Marzo 8 de 2026.
Las expresiones emitidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de su autor(a) y no representan necesariamente las opiniones de El Ciudadano.
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