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A pesar de los cerrojos el pueblo se prepara

En un año electoral donde se renueva el poder ejecutivo, la Cámara de Diputados y parcialmente el Senado, un sector importante de la población toma conciencia de la situación actual de sobreexplotación, abusos, corrupción y represión por parte de los poderosos, quienes hacen uso de una institucionalidad heredada de la Dictadura, de una clase política domesticada y de un modelo económico que asegura el lucro y el enriquecimiento desmedido de unos pocos y por otro lado genera una situación desesperada para una importante mayoría.

Al mismo tiempo se adquiere conciencia que la solución pasa por la capacidad de organizarnos y levantarnos, ejerciendo efectivamente el poder soberano que radica en nosotros, como pueblo, única forma de defender nuestros legítimos e inalienables derechos.

El pueblo ha optado por organizarse y resistir independientemente de la institucionalidad, a través de la acción directa y con la más amplia unidad combativa, levanta plataformas de lucha y programas en la perspectiva de terminar con la herencia y los herederos de la Dictadura y su modelo de capitalismo neoliberal.

Magallanes, Aysén y Freirina nos enseñan que la base para transformar la sociedad y crear un nuevo modelo de desarrollo respetuoso, en primer lugar de la dignidad humana, radica en la valiosa y decidida movilización de hombres y mujeres, adultos, jóvenes y niños que activamente participan, día a día forjando un futuro mejor. Allí se dieron los primeros pasos de construcción de formas embrionarias de Poder Popular expresadas fundamentalmente en Asambleas territoriales y populares, que son capaces de integrar un proceso de despertar ciudadano el cual a su vez es capaz de instalar un programa de transformaciones muy profundas.

El rechazo al lucro en la educación, rápidamente se ha extendido a otras áreas del quehacer económico y político, lo que va unido a una profunda desaprobación al sistema y modelo neoliberal, al gobierno y a los partidos de la Alianza y la Concertación.

Los cuestionamientos a la increíble desigualdad social que reina en nuestro país ha ido poniendo en cuestión los pilares del modelo neoliberal reinante y el modelo primo exportador de la economía que garantizan la reproducción de las clases dominantes y explotadoras.

La apatía por la participación política en el circo electoral, significa no querer legitimar una institucionalidad y una constitución hecha a la medida para los empresarios y la clase política y debilitar la alternativa concreta y en marcha de construir una nueva fuerza social, independiente, democrática y garante de los derechos y de la soberanía popular, que se basa en la construcción del Poder Popular.

El pueblo y las grandes mayorías no tienen opción real dentro del actual orden de cosas.

Al lado a una derecha fanática y permanentemente golpista y represiva, aparece una Concertación impulsora durante 20 años del modelo neoliberal disfrazada de democrática y transformadora que hoy promete cambios que no realizó en el pasado.

En frente, están las fuerzas populares y democráticas, construyendo en forma independiente sus fuerzas sociales y políticas, las alianzas sociales mayoritarias y los gérmenes de sus órganos de poder para una nueva sociedad.

La situación descrita obliga al conjunto del pueblo por construir acuerdos unitarios detrás de un proyecto popular alternativo al actual sistema. Se hace imperiosa la necesidad de prepararse para enfrentar nuevas tareas, de mayor alcance y envergadura.

Aparece la necesidad de concretar un acuerdo unitario sustentado en el acuerdo ya expresado por el conjunto del movimiento social que ha demostrado su capacidad de luchar y movilizarse en forma masiva en un contexto de ofensiva popular, levantando una serie de demandas que ya conforman el esqueleto de un proyecto popular, con un programa que no surge a partir de mentes expertas o de iluminados, sino que está presente en cada asamblea y en el conjunto de las movilizaciones y diversas formas de lucha que se extienden desde Arica hasta Punta Arenas.

No hay nadie, ni fuerza alguna, que detenga al movimiento social en su irrenunciable determinación de ser actores y constructores de nuestro destino y escribir con nuestra organización y determinación nuestra propia historia.

Nos preparamos para el Segundo Encuentro Nacional de Asambleas a realizarse en San Antonio.

Nos sumamos al llamado de Freirina.

A construir y fortalecer las Asambleas.

A construir una sociedad más justa, más democrática y absolutamente respetuosa de nuestros derechos.

TODOS SOMOS ASAMBLEA

www.somosasamblea.cl

Inserto en El Ciudadano Nº143, junio 2013

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