Cómo vive hoy Pascual Pichún, prisionero mapuche y comunicador, preso en Traiguén

Pascual Pichún Collonao es preso político mapuche en Chile


Pascual Pichún Collonao es preso político mapuche en Chile. El comunicador mapuche vivió exiliado en Argentina siete años. A un año de su detención relata su situación, sus proyectos, sus sueños.

Un año y casi un mes ya ha pasado de la detención de Pascual Pichún Collonao, un joven mapuche de 27 años que lucha por defender sus derechos, su identidad, su territorio, su familia. Fue apresado en Temuco, Chile, el 26 de febrero de 2010, después de vivir auto exiliado en Argentina durante siete años.

Pascual Pichun –como su hermano Rafael– fue condenado a cinco años y un día de cárcel y al pago de una multa millonaria de 12 mil dólares, acusado falsamente de atentado incendiario, a un camión forestal de la empresa Mininco, en el Fundo Nancahue, propiedad del abogado, ex ministro, y latifundista Juan Agustín Figueroa.

En el 2003 los hermanos Pichún fueron declarados prófugos de la justicia. Rafael sería detenido y cumpliría la condena más tarde. Mientras que Pascual pediría refugio político en Argentina, algo que nunca se le otorgaría.

Manuel Lonkopan es el nombre que usó en Argentina, con el que firmaba notas periodísticas y trabajaba. Así lo conocían sus amigos y compañeros. Manu estudiaba en la Facultad de Periodismo de Universidad Nacional de La Plata, participaba de varios medios de comunicación, difundiendo la lucha y la resistencia de los pueblos originarios en general, no solamente del mapuche. Daba clases en la cárcel, colaboraba con la Secretaria de DDHH de la Facultad, era solidario, comprometido pero sobre todo muy sencillo.

Fue un año largo el que pasó, con tristezas y alegrías, con encuentros y pérdidas, como si el tiempo cobrara revancha, es que ninguna deuda es gratuita. Pascual ahora junto a su familia, preso, sabe que el tiempo también es sabio, y entiende lo que está viviendo.

“Cuando yo decidí esta situación de mi vuelta (a Chile), sabía que lo más seguro era que tenía que cumplir con la cárcel, y bueno es lo que estoy haciendo ahora, me sentía preparado, al menos me mentalicé para eso y es lo que he estado cumpliendo en este tiempo, después son muchas las cosas que se ganan, más de las que se pierden, en términos afectivos lo es la familia. Yo siempre dije que una persona para ser completa, íntegra, siempre tiene que estar cerca de los afectos y eso es lo que lo hace ser y tener la fortaleza a uno, en ese sentido estoy tremendamente contento de estar acá, ahora todos los domingos intento ir a la comunidad a encontrarme con mis peñis, con los hermanos, así que de a poquito voy reinsertándome. Y obviamente se extraña las cosas que uno hacia allá (en Argentina), se extraña algunas amistades, el afecto de esa gente linda que conocí principalmente en la ciudad de La Plata”, dice Pascual en su salida dominical de la cárcel, desde su casa, en su comunidad Temulemu, en la Novena Región al sur de Chile.

YA EN CASA… CERCA DE LA LIBERTAD

Traiguén es una ciudad pequeña, donde la mayor parte del año llueve. El penal está ubicado a pocos metros de la plaza principal de la ciudad. Es pequeño, pero tiene mucha historia. Por allí pasaron Rafael, el hermano de Pascual y el lonko Pascual Pichún, su padre (en la foto), condenado por la Ley Antiterrorista dictada por Pinochet, y hoy utilizada para perseguir a opositores políticos: Una figura legal y estratégica del Estado chileno para encarcelar mapuche en la pelea por tierras a manos de inversionistas empresariales y de multinacionales y todo quien ose manifestarse directamente en contra del orden imperante.

En los días de encierro, la escritura y la lectura son una forma de desahogo, pero los talleres de carpintería y platería lograron ser una forma de escape y refugio para la meditación y la angustia de todo aquello que te roba los barrotes de una celda. Aquello que solo la soledad y el compañerismo del hermano, del peñi que está al lado puede entender. Pero hay un día donde todo tiene otro color, donde sale el sol.

Los domingos desde muy temprano tienen aroma familiar.

La casa de los Pichún, en el medio de la comunidad, sobre territorio recuperado, con orgullo es un emblema de la lucha ganada. Es imponente el paisaje verde de cientos de hectáreas no subyugadas. Es una casa humilde pero grande y rica de afecto. La alegría se hace sentir entre los niños que corren y juegan. Doña Flora y Doña María hacen que todo sea mas cálido, claro, con la calidez que todas las mamás tienen. La familia otra vez se ha reunido. Solo se puede disfrutar tanta alegría después de haber sufrido y vivido tanto porque la lucha también se vive con alegría. Eso enseñan los Pichún.

Temulemu está llena de resistencia, sueños y futuro, así lo expresa Pascual. “El compromiso de los jóvenes está bien presente aquí, y es bueno, es súper fortalecedor, porque demuestra que estamos revitalizados, se sigue esta lucha y las comunidades también siguen ese proceso a pesar de la represión que hay, de la persecución de los presos políticos, no hay un retroceso en la fortaleza de las comunidades sino más bien una maduración en el proceso de lucha que se lleva adelante”.

Por eso son tan importantes los proyectos que de a poco van poniéndose en marcha. Radio Comunitaria Tralkan es uno de ellos. “Son herramientas, son armas, para decirlo de alguna forma que las vamos tomando, transformando y haciéndolas propias y eso ayuda al proceso y desarrollo que se hace desde las comunidades. Y armas de comunicación tan fuertes como lo es la radio es súper importante, además la administra, maneja y gestiona la comunidad, eso es una muestra más del proceso de maduración que ha tenido el movimiento mapuche”, concluye Pascual, quien tiene un programa de 2 horas los domingos.

Tralkan significa “trueno”: Queremos, a través de la radio, generar ciertas reacciones en la gente, como cuando hay un trueno, cuando hay un ruido, entonces la radio intenta eso, generar cosas, pero no solamente para la comunidad sino para todos”, explica.

Un medio de comunicación propio de la comunidad, donde las voces, las historias, los conflictos sean contados por los mismos mapuches es un sueño que de a poco va tomando forma.

CON LA MIRADA AL PUELMAPU

Puelmapu significa “tierra del este”, al este de la cordillera de Los Andes, lo que para los Estados se llama Argentina. A pesar de los motivos que llevaron a Pascual o al Toto (como le dicen sus seres queridos) a cruzar para este lado de la cordillera, éste fue un período de crecimiento, maduración y capacitación, donde los lazos con los amigos y compañeros fueron tan fuertes como necesarios, por varias razones.

“Es sumamente importante que a partir de mi caso se haya podido informar un poco más sobre lo que nos pasa como pueblo, pero obviamente falta mucho. Acá la situación es bien complicada, hay muchos presos políticos, hay mucha persecución, la represión sigue estando, entonces es bueno que se informen de alguna forma y que también se puedan hacer aportes para generar cierta presión desde afuera para la situación que se vive aquí en Chile”, reflexiona el Toto (en la foto), con la convicción de que no está solo, nunca lo estuvo.

El caso de Pascual Pichún Collonao sirvió para que desde Argentina se tomara conciencia y conocimiento de lo que sucedía con el pueblo mapuche en Chile, con asesinatos de jóvenes mapuches, niños enjuiciados por el mismo Estado, presos condenados por Ley anti terrorista, represión violenta y políticas excluyentes a los mapuche.

Sin dejar de olvidar y visibilizar lo que sucede en nuestro territorio argentino: Un muerto diaguita en 2009 y otros dos muertos Qom en el año 2010, todos casos impunes; represión policial, amenazas y desalojos a comunidades en distintas provincias. Y una historia oficial que parece encaprichada en querer hacernos olvidar de nuestro origen indio.

Pero la tierra y sus hijos hablan, gritan y se hacen ver. Para Pascual la solidaridad es fortalecedora: “Es importante el papel que se juega afuera, no solamente para la lucha del pueblo mapuche sino, en general, de los pueblos originarios. En Argentina hay muchos pueblos originarios que luchan día a día y es necesario que la sociedad en general se informe un poco más, de la historia, sobre la realidad de esos pueblos”.

Todavía falta que la Justicia chilena dictamine a favor o en contra del pedido de media prescripción que realizaron los abogados de Pascual en agosto del año pasado.

Si esto fuera positivo, Pascual quedaría en libertad, de lo contrario todavía le quedaría condena por cumplir.

Más allá de esto, en abril comenzará a salir sábados y domingos de la cárcel. “Quiero mandar un saludo y agradecimiento grande, mío y en nombre de mi familia, de las cosas que se están realizando (pidiendo por su libertad) en Argentina. Estamos muy agradecidos de eso y las puertas están abiertas a los amigos que nos quieran visitar, que quieran conocer más de la realidad que vivimos. Espero pronto nos volvamos en encontrar por allá, en alguna parte de nuestro querido Puelmapu”.

Pascual sabe que queda mucho trabajo por hacer, su gente lo necesita y allá debe estar, construyendo eso que siempre quiso, un pueblo digno y libre. Acá a lo lejos también hay mucho por hacer, seguimos por el mismo camino querido amigo.

Por Zulema Enríquez

Comisión Pascual Libre

Tomado de Indymedia Argentina

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