El plan de Inglaterra, Australia y EE. UU. para “asesinar lentamente” a Assange

Permanecerá en prisión hasta que se defina su extradición

Julian Assange, de 48 años, perdió mucho peso en los últimos meses y su estado de salud se ha debilitado considerablemente, por lo que ha sido trasladado varias veces al hospital


No es secreto que la vida del ciberactivista australiano Julian Assange corre peligro. Las autoridades británicas están empeñadas en mantenerlo encerrado en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, mientras su estado de salud se deteriora cada día.

Un tribunal de Londres ratificó el viernes que el fundador de WikiLeaks deberá seguir encarcelado hasta el 25 de febrero de 2020, cuando se realice el juicio que prevé su extradición a Estados Unidos.

El magistrado Tan Ikram, a cargo de la decisión, indicó que “existen razones significativas para creer que Assange se daría a la fuga si abandona la cárcel HMP Belmars”.

De este modo, el magistrado ratificó el veredicto emitido en septiembre pasado por la jueza Vanesa Baraitser, quien determinó que el australiano debe estar en prisión hasta que se celebre el  juicio sobre el pedido de extradición que presentó el Gobierno estadounidense.

En ese entonces, Baraitser le negó la libertad condicional, a pesar de haber cumplido  la mitad de su condena de 50 semanas, alegando que existía el riesgo de que se escapara, tal y como ocurrió cuando obtuvo asilo político en la embajada de Ecuador en el Reino Unido, para evitar ser extraditado a Suecia, donde se le reclamaba para ser enjuiciado por supuestos delitos sexuales.

El pasado 11 de abril, Assange fue detenido por la policía británica tras permanecer siete años en la Embajada de Ecuador en Londres. Esto, luego de que el gobierno ecuatoriano de Lenín Moreno le retirara el asilo diplomático, a pesar de ya contar con la ciudadanía ecuatoriana.

Tras el arresto del periodista, Washington anunció una acusación en su contra por presunta conspiración y el 3 de mayo pasado le imputó 18 nuevos cargos, entre ellos, la violación de la Ley de Espionaje, por haber revelado miles de documentos secretos a través del portal WikiLeaks, que descubrían ante el mundo las operaciones y atrocidades cometidas por el ejército estadounidense en Irak y Afganistán.

Mientras la justicia sigue su curso, el magistrado Tan Ikram anunció que Assange, quien compareció por videoconferencia desde la cárcel de Belmarsh, deberá volver a la corte, esta vez en persona, elste lunes 21 de octubre para otra audiencia.

Sin embargo, el 25 de febrero se conocerá si finalmente será extraditado a Estados Unidos, para hacer frente a una pena de hasta 170 años de prisión, aunque algunos analistas consideran que, legalmente, solo debería ser condenado a cinco años de cárcel, porque lo único que hizo fue “revelar información veraz”, una de las funciones que cumplen los periodistas.

Si se da la extradición a Estados Unidos, el ciberactivista australiano puede enfrentar una cadena perpetua por 18 cargos en su contra. Foto: Actualidad RT.

Salud de Assange en peligro

Julian Assange, de 48 años, perdió mucho peso en los últimos meses y su estado de salud se ha debilitado considerablemente, por lo que ha sido trasladado varias veces al hospital de la prisión londinense.

Según informó WikiLeaks, el ciberactivista sufre  de una “drástica pérdida de peso” y complicaciones de salud. El sitio afirmó además que “está tan mal que casi no puede mantener una conversación”.

“La salud de Assange ya se había deteriorado significativamente después de siete años en la embajada de Ecuador, donde estuvo en condiciones incompatibles con los derechos humanos básicos”, explicó el portal.

También han expresado mucha preocupación por la salud del australiano varios de sus amigos y allegados, entre ellos su hermano Gabriel Shipton, el periodista y cineasta John Pilger, la diseñadora de moda Vivienne Westwood, la actriz Pamela Anderson y el relator especial de la ONU sobre tortura, Nils Melzer, quienes han tenido la oportunidad de visitarlo en prisión.

¿Assange podría morir en prisión?

Sin embargo, el testimonio más duro ha sido el del padre de Assange, John Shipton, quien indicó al portal informativo World Socialist Web Site (WSWS) que su hijo “podría morir” en prisión, como resultado de las terribles condiciones bajo las cuales está detenido.

El abogado de Assange, Carlos Poveda, denunció que el periodista todavía permanece aislado en la cárcel y enfrenta serios problemas de salud durante su detención.

Está aislado las 23 horas del día y solo tiene una hora para el intercambio interpersonal. La situación es muy difícil. Perdió peso y está completamente aislado del mundo. Esto afecta su salud”, relató.

Por su parte, Christine Assange, madre del fundador de WikiLeaks, arremetió recientemente contra Washington y Londres por el maltrato que recibe su hijo.

“¡Mi hijo Julian Assange está siendo asesinado lenta, cruel e ilegalmente por los gobiernos de EE. UU. y Reino Unido, por su periodismo ganador de múltiples premios que revela crímenes de guerra y corrupción!”, escribió en su cuenta de Twitter.

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Ante este escenario, el portal WSWS  llegó a la conclusión que Assange es “víctima de un intento de asesinato a paso lento a manos de los aparatos estatales de Estados Unidos, Reino Unido y Australia”.

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Hay gran evidencia para acusar a Washington, Londres y Canberra de calcular la muerte de Assange, ya que es preferible a los años cargados de tensiones políticas que tomará el proceso de extraditarlo de Reino Unido a Estados Unidos para un juicio fraudulento bajo cargos de espionaje”, indicó en un artículo.

El medio digital  denunció que Assange está siendo mantenido en confinamiento solitario de 21 a 23 horas por día; prácticamente no tiene acceso a información o llamadas telefónicas, una biblioteca y, ante todo, interacciones humanas fuera de los guardias.

“Cuando deja su celda, le prohíben  hablar con los internos y permanece solo el poco tiempo afuera. Le permiten solo dos horas de visitas personales por mes e incluso éstas son objeto de interferencias provocadoras de las autoridades carcelarias. Ha sufrido una fuerte pérdida de peso y, según aquellos más cercanos a él, ha mostrado señales de desorientación mental, a pesar de su determinación a mantenerse fiel a sus principios y acciones”, relató.

Según WSWS, este tratamiento es infligido a un hombre cuya persecución se debe al “crimen” de decir la verdad. Desafió el poder opresor estadounidense y sus aliados y por ende ha sido sometido a una campaña interminable de calumnias personales y persecución estatal.

“Los abusos en Belmarsh contrastan con el trato dado al fascista inglés sentenciado, Tommy Robinson, quien le agradeció públicamente al gobernador de la prisión por el grado de libertades que tuvo, como visitas y atención personal en las 10 semanas servidas de una sentencia privativa de libertad de 19 semanas”, condenó el portal.

Estados Unidos, Reino Unido y Australia actúan de acuerdo a los intereses de las élites y buscan destruir a la prensa independiente. Imagen The Indicter.

Complot de EE.UU. Reino Unido y Australia

WSWS condenó la evidente saña con la que las autoridades de esos tres países han actuado ante el caso.  

“Estos gobiernos defienden los intereses de clase de la élite gobernante imperialista y buscan destruir a la prensa independiente que expone las mentiras detrás de sus guerras, intrigas y otros crímenes. WikiLeaks, Assange y Chelsea Manning (informante de Assange) son perseguidos para intimidar y silenciar a otros futuros denunciantes, periodistas de principios y promotores del cambio político y social”, expresa el artículo.

El medio digital denunció que el Partido Demócrata de Estados Unidos, “con la complicidad de Bernie Sanders y la disque “izquierda” demócrata, han estado al frente de los intentos de extraditar a Assange”.

En el caso de Reino Unido, “no se le puede dar ninguna confianza al Partido Laborista ni a su líder Jeremy Corbyn, quien ha estado apoyando completamente por medio de su silencio la charada judicial para justificar la rendición ilegal de Assange a Estados Unidos”.

Mientras que en Australia, ningún partido parlamentario está exigiendo que el Gobierno “cese su colaboración con la persecución de uno de sus ciudadanos por parte de Reino Unido y Estados Unidos”.

Reino Unido tiene la obligación de no enviar a Assange a ningún lugar donde pueda ser sometido a tortura o malos tratos. Foto: Web.

Extradición ilegal

La posibilidad de que Assange sea finalmente extraditado a Estados Unidos y obligado a cumplir una condena de más de 170 años en prisión ha despertado las alarmas entre muchos activistas y organizaciones defensoras de los derechos humanos.

Para estos grupos, el ciberactivista está protegido por el artículo 11 de la Carta de los Derechos Fundamentales de los Ciudadanos de la Unión Europea, que establece  que: “Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas y sin consideración de fronteras”.

Según un  documento presentado ante la Comisión Europea por Manu Pineda -eurodiputado del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica- Assange, australiano y ciudadano de la Commonwealth, tiene legítimamente los derechos de todos aquellos que han entrado en el territorio de la Unión Europea y permanecen legalmente en ella.

Por su parte, Amnistía Internacional indicó que el Gobierno británico no debía acceder a la solicitud de extradición de Assange presentada por Estados Unidos, ya que el periodista corre un riesgo real de sufrir graves violaciones de derechos humanos si es enviado allí.

Además, la ONG recordó que Reino Unido tiene la obligación de cumplir con el compromiso ya contraído de no enviarlo a ningún lugar donde puede ser sometido a tortura, malos tratos o condenado a muerte.

El Reino Unido, aún pertenece a la Unión Europea y, por tanto, debe cumplir con una serie de obligaciones respecto al derecho internacional de los derechos humanos que prohíbe explícitamente el traslado de personas a cualquier país donde Assange pudiera sufrir graves violaciones de derechos humanos.

Si finalmente el ciberactivista es  extraditado o sometido a cualquier otra forma de traslado a Estados Unidos, Reino Unido, la Unión Europea estaría incumpliendo estas obligaciones.

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