Trump impone a Guaidó el asesor que hipotecó a Grecia y Argentina ante el FMI

La extrema derecha venezolana -vinculada a Juan Guaidó- lo presenta como un gran “experto” en renegociar deudas de gobierno. También resaltan sus amplias “habilidades” y sobre todo su “prestigio”. Sus inigualables “técnicas”, “estrategias” y -ahora- “generosidad”, también son parte de su carta de presentación.

Se trata de Lee Buchheit, un abogado estadounidense de 68 años de edad, dedicando al menos 43 de ellos al mundo corporativo y de las transacciones internacionales; que recientemente salió jubilado de uno de los bufetes con mayor renombre en Nueva York: la firma Cleary Gottlieb Steen & Hamilton.

Este domingo 19 de mayo, los mismos actores que protagonizaron el fallido golpe de Estado en Venezuela el pasado 30 de abril, encabezados por Juan Guaidó, informaron que habrían contratado “ad honorem” a Buchheit como “asesor estratégico” para “afrontar las demandas heredadas contra la República”.

Lo que quizás no conoce la comunidad internacional que aún cree que Guaidó tiene algún tipo de poder legal en Venezuela y control administrativo dentro del Poder Ejecutivo, es que en la realidad el falso “presidente interino” no tiene control alguno sobre las decisiones soberanas de la nación.

Sin embargo, el pretendido accionar de Guaidó solo intenta sostener la tesis del Estado paralelo “hasta que cese la usurpación” y hacer creer que tiene el control del poder político, diplomático, económico y financiero.

Pero, lo único que tiene -por el momento- es un peso mediático, gracias a la complicidad del Gobierno estadounidense, que le da «acceso» a más de 13.000 millones de dólares arrebatados por Washington a Caracas, en recursos que pertenecen a Petróleos de Venezuela, su filial CITGO y otros bienes que se encuentran dentro del territorio norteamericano.

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Juan Guaidó cumple con la agenda estadounidense contra Venezuela. Foto: Web

Es ese dinero el que le permite al Gobierno de Donald Trump continuar con la imposición de un pretendido Estado paralelo en Venezuela y al que tendría acceso el ahora “asesor estratégico” de Guaidó para comenzar a “renegociar” -sin legalidad alguna- la deuda del país sudamericano, aumentar la presión y bloqueo financiero contra los venezolanos, con la intención de derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro y hacerse del poder por la vía violenta, antidemocrática e inconstitucional.

De esa manera, el nombramiento de Buchheit por parte de Guaidó viene a ser una acción más para intentar legitimar el “falso positivo” de ese “Estado” paralelo autoproclamado que es apoyado y promocionado por el Gobierno de Trump.

El nombramiento de Buchheit se hace, además, pocos días después que Guaidó metiera las manos directamente en el dinero del Estado venezolano secuestrado en EE. UU. y autorizara el uso de 71 millones de dólares para supuestamente pagar “a tenedores del bono PDVSA 2020”.

“Nos place dar la bienvenida a Lee Buchheit, al equipo que tendrá la responsabilidad de afrontar las demandas heredadas en contra de la República”, dijo José Hernández, “el procurador general” designado por Guaidó.

Según lo explicado por varios medios de derecha en Venezuela, las primeras tareas de Buchheit será realizar “reuniones con funcionarios del Departamento del Tesoro para conseguir una medida de protección de activos que solicitó el equipo de Guaidó hace unos meses”. Es decir, buscar que se sigan bloqueando los recursos de los venezolanos en el país norteamericano para que queden en manos de Guaidó.

Además, Buchheit según explican estos medios, también se reunirá con “comités de tenedores de títulos venezolanos, pero sin iniciar alguna negociación”.

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Los resultados del negociador de Guaidó siempre terminan siendo contraproducentes para la población. Foto: Web

¿Quién es realmente el famoso reestructurador de deudas externas?

Si lo explican los voceros de Guaidó, Buchheit es toda una eminencia en renegociar las deudas externas de los países que ha “asesorado”; pero lo que no se cuenta es que este afamado abogado que se ha desempeñado como profesor en prestigiosas universidades como Columbia, Chuo (Japón), Harvard, Yale, Duke, Nueva York, Londres y Edimburgo, ha sido el responsable de las peores crisis económicas tras negociar con el Fondo Monetario Internacional la imposición de paquetes neoliberales en países como Grecia y recientemente en Argentina.

En Grecia, por ejemplo, encabezó el equipo que negoció en 2012 una de las peores deudas externas de la historia en relación al PIB de ese país. En aquel momento, Buchheit convino un monto superior a los 200.000 millones de dólares que terminó por acabar y diluir de hecho el Estado griego y la confiscación de su política soberana para quedar en manos de la Eurozona y el Banco Europeo.

Buchheit tranzó con el FMI la implementación de unos duros paquetes de austeridad contra la población y un endeudamiento sin precedentes que hasta la fecha mantienen al país en una rigurosa situación social y financiera.

Recientemente, Buchheit ha estado muy presente en Latinoamérica, sobre todo en territorio argentino, donde ha sido uno de los principales artífices de las medidas neoliberales implementadas por el Gobierno de Mauricio Macri contra la población, que ha llevado a Argentina hacia la recesión económica, despidos masivos, alza de precios, devaluación de la moneda y un gran endeudamiento que ya supera los 150.000 millones de dólares.

Buchheit además, fue uno de los responsables en acabar con las políticas de gestión de deuda que habían ejecutado los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, para concretar el retorno de los fondos buitres -que benefician principalmente a empresarios estadounidenses- y reiniciar un proceso de renegociación de la deuda que marcó el inicio de la crisis económica argentina envuelta en una serie de medidas de ajuste contra la mayoría de la población.

Por ejemplo, en 2016, Buchheit asesoró las gestiones del entonces secretario de finanzas, Luis Caputo, para reestructurar y refinanciar la deuda argentina, lo que terminó en descontrolar la economía y abrirle las puertas al FMI.

En el caso de Venezuela no sería muy distinto al de Argentina. De hecho, en palabras del propio Buchheit en 2017, será peor que el caso de los fondos buitres y tendría que renegociar “una de las crisis de deuda soberana más complicadas del mundo”. Seguramente el FMI ya está a la espera, aunque todavía no reconoce a Guaidó como «presidente interino».

Pero como se trata de un caso hipotético y fundamentado en la mentira del falso gobierno de Guaidó, cualquier acto que ejecute Buchheit sobre el dinero de Venezuela secuestrado en el extranjero, sería -en términos legales- considerado como un robo y crimen contra el patrimonio de la nación.

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Este abogado estadounidense tendría entre sus primeras tareas negociar el dinero de Venezuela con el Departamento de Estado. Foto: Agencias

Buchheit, el abogado del diablo

Un trabajo difundido por el portal Misión Verdad explica que el abogado del Middlebury College, y doctor en Derecho de la Universidad de Pensilvania, también tuvo un rol protagónico como «abogado del diablo» luego de la invasión a Irak en 2003, al asumir la renegociación de su deuda soberana en el período 2005-2008.

Irak, asediada y bloqueada militar y financieramente desde 1990, fue objeto de demandas por haber caído en impagos durante los últimos años del Gobierno de Saddam Hussein por una cuantía superior a los 140.000 millones de dólares.

“Buchheit hizo ‘los buenos oficios’ para establecer los nuevos términos de endeudamiento y pago en la destruida y ocupada nación, mediante acuerdos a beneficio de los acreedores y a expensas de enormes penurias de la población iraquí con deudas que están en vigor al día de hoy”, señala el portal.

Pero los voceros de Guaidó en su “falso positivo” Estado paralelo, entre ellos Ricardo Hausmann, defienden a Buchheit y resaltan que es una persona “increíblemente prolífica, sumamente clara y sumamente generosa”

“Es el abogado más prestigioso en temas de renegociación de deudas de gobierno, de deuda soberana, a lo largo de toda la historia de esta práctica”, dijo entrevistado este 21 de mayo por César Miguel Rondón, quien lo identifica como “Representante de Venezuela ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) designado por la Presidencia Interina (Juan Guaidó)”.

Explica Hausmann que, en el caso de Venezuela Buchheit será solamente un “asesor estratégico” y no negociador, pues “los negociadores serán venezolanos en su momento” y además “ha decidido trabajar con nosotros gratis”.

Lo que no cuenta Hausman es que el “interinato” de Guaidó en vez de utilizar el dinero secuestrado por la Casa Blanca para beneficiar a la población “hambrienta” y en “crisis humanitaria”, lo que han hecho es entregarlo a empresarios “bonistas y acreedores” de la deuda venezolana, que pone en juego la pérdida de activos congelados a la nación en el extranjero, que van desde recursos financieros por casi 6.000 millones de dólares, los recursos de la empresa venezolana CITGO Petroleum, con un valor superior a los 8.000 millones de dólares.

Concretar un robo descarado , la misión de Buchheit para Guaidó

Explica Misión Verdad que Buchheit aceptó la asesoría de forma «ad honorem» y prestará sus servicios bajo los auspicios del «International Advisory and Dispute Resolution Unit» (Unidad de Asesoría Internacional y de Resolución de Disputas).

El trasfondo es que Buchheit legitime del alguna forma para la mediática internacional que usará el dinero que estaba destinado para la compra de medicinas, tratamientos y alimentos por el gobierno legítimo de Nicolás Maduro y que fueron congelados por Washington, para pagar beneficios a fondos y tenedores foráneos, en otras palabras: empresarios de grandes capitales.

Pero tras de eso existe el hecho que por parte de la «Administración Guaidó» no hay ejercicio real del poder que respalde o legitime la conducción de la deuda venezolana con sus acreedores extranjeros.

“No hay gobierno de hecho ni de derecho ejercido por Juan Guaidó. Esta reestructuración de la deuda venezolana reviste en el significado de dar forma al gobierno artificial de Guaidó y ese es su propósito político de fondo. No obstante, puertas afuera de Venezuela este proceso reviste otros propósitos claros que beneficiarán exclusivamente a los acreedores de la deuda venezolana mediante el eventual pago de intereses y capital, con dinero congelado a la nación y que había sido colocado en agencias financieras con el propósito de adquirir alimentos y medicinas por parte del Estado venezolano”, agrega el portal.

Robo a Venezuela

Abrir la puerta al FMI e imponer un Estado paralelo

Las acciones de Guaidó también dan al traste con la política soberana del Gobierno de Maduro, tomada en 2017, de renegociar y reestructurar la deuda venezolana, una vez fueron impuestas nuevas condiciones mediante las sanciones que emitió la Casa Blanca con la Orden Ejecutiva de agosto de ese año, en la cual Venezuela quedó vetada del mercado internacional de bonos y deuda.

Ese mes, Washington impuso una expulsión arbitraria contra Venezuela del sistema financiero internacional e inhabilitó al país para emitir deudas que le permitieran refinanciar otras adquiridas en años anteriores, así como emplear la banca extranjera.

Esto -explica Misión Verdad- obligó al Gobierno venezolano a establecer un default selectivo sobre ciertos bonos, en detrimento de los acreedores y para contener el menoscabo contra la población, que ha sufrido en los últimos dos años los coletazos más severos del asedio económico orquestado por la administración Trump.

Entonces, el nombramiento de Buchheit en el “interinato” de Guaidó se da para acabar con las acciones del Gobierno constitucional de Maduro, una acción que crearía un precedente inédito en la disposición y uso de los recursos venezolanos mediante el montaje de un gobierno paralelo apoyado por Estados Unidos.

Tal situación, además, daría peso a los gobiernos aliados a Washington, como el de Iván Duque en Colombia, a perpetrar la ejecución de planes como el que realiza desde 2018 el ministro de Hacienda de ese país, Mauricio Cárdenas, quien agiliza “gestiones” para implementar “un rescate del FMI a Venezuela por 60.000 millones de dólares, aunque, según Buchheit, Venezuela necesitaría 150.000 millones.

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