Eduardo Frei y los daños ambientales perpetrados

¿Hacia el sacrificio del medioambiente por el desarrollo económico del país? La construcción de represas fue una constante del gobierno de Frei Ruiz-Tagle -como las centrales Ralco y Pangue-, proyectos que apoyó públicamente al igual que la planta de Celco en Valdivia, la producción de energía nuclear y las mega represas en Aysén

Por Wari

27/04/2010

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¿Hacia el sacrificio del medioambiente por el desarrollo económico del país? La construcción de represas fue una constante del gobierno de Frei Ruiz-Tagle -como las centrales Ralco y Pangue-, proyectos que apoyó públicamente al igual que la planta de Celco en Valdivia, la producción de energía nuclear y las mega represas en Aysén.

Durante su mandato entró en vigencia la cuestionada Ley de Medio Ambiente y comenzó a operar el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (Seia). Apoyó abiertamente los proyectos Ralco, Trillium, Celco en Valdivia y acuñó la idea de que “ninguna inversión se detendría por consideraciones ambientales”.

Es el senador Eduardo Frei Ruiz-Tagle, ex candidato de la DC al sillón presidencial, quien perdiera en segunda vuelta frente a Sebastián Piñera. Por ello, cabe repasar algunos “sacrificios” consumados de nuestro medio ambiente en pos del desarrollo económico, ocurridos durante su paso por La Moneda.

Directo al grano, Frei es criticado por consagrar bajo su gobierno (1994-2000) la práctica de que el principio preventivo de la evaluación ambiental tenía que reducirse sólo a la aprobación condicionada de proyectos, subyugándose los criterios técnicos a las prioridades de inversión administradas políticamente a través del Seia.

Para muestra, un ejemplo: En enero de 1996 el Comité Técnico de la Corema de la Región de Los Lagos, rechazó el proyecto de la fábrica de celulosa Celco en Valdivia por considerarlo ambientalmente inviable. Pero dos meses más tarde, Frei, puso la primera piedra de esa industria del Grupo Angelini, obligando a la Corema a aprobarla con condiciones que, en su mayoría, no se fiscalizaron ni se cumplieron. Luego sucedió la catástrofe ecológica que todos conocemos y que salpicó hasta otro ex gobernante, Ricardo Lagos.

RESPALDO A RALCO

Intervención política de las aprobaciones ambientales, así se llama a hechos como el que protagonizó el ex senador vitalicio en Valdivia. El polémico proyecto Trillium, en la Región de Magallanes, y la resistida central Ralco de Endesa en la Región del Bío Bío, contaron con el apoyo público del hijo de Frei Montalva antes de que las evaluaciones ambientales concluyeran y en contra de lo que sugerían los informes técnicos.

Cuando el grupo encabezado por el zar de la electricidad, José Yuraszeck, asumió el control de Endesa ya privatizada a comienzos de los ’90, partió con la central Pangue y después con Ralco. Esto alarmó a las comunidades pehuenches del Alto Bío Bío, que ante la inundación de sus tierras hablaron de «atropello a los derechos humanos».

Pangue se inauguró en 1997 con la mediática presencia de Frei, y el último día de su mandato se aprobó la concesión eléctrica para la construcción de Ralco, último permiso administrativo pendiente para seguir con la obra.

La revista América Economía Internacional señaló a comienzos de 2000: “El presidente Eduardo Frei no quiere despedirse de su mandato sin dar antes luz verde al proyecto eléctrico de Endesa, la central Ralco. La compañía española cuenta desde hace dos años con el apoyo del mandatario”.

Endesa-España, beneficiada por las negociaciones del actual senador por Valdivia, habría financiado la campaña presidencial de Lagos Escobar, quien en su mandato (2000-2006), hizo prevalecer la «Ley eléctrica», por sobre la «Ley indígena», promulgada con bombos y platillos el 5 de octubre de 1993, en la que se sugiere «el respeto a los pueblos originarios». Las permutas de tierras, como único camino legal, fijadas por la «Ley indígena», fueron presionadas por todo el aparataje del Estado y éstas, finalmente, fueron aprobadas por las familias pehuenches, cuando Ralco estaba prácticamente construida, bajo la lógica de los hechos consumados.

TRATADO MINERO CON ARGENTINA

Otro de los hechos que impulsó la “doctrina Frei”, fue el tratado sobre integración y complementación minera entre Chile y Argentina, suscrito con Carlos Menem en 1997.

Con la expansión de esta doble frontera, minera y geopolítica, el resultado fue la creación de un área «liberada» donde los que mandan son los que se benefician: Las grandes compañías mineras transnacionales, como Barrick Gold y su proyecto Pascua Lama, iniciativa que es posible gracias a ese tratado.

El incremento de la actividad minera trajo consigo una serie de problemas ambientales: Aumento del transporte y uso de sustancias peligrosas; alza en la producción energética por medio de combustibles fósiles (petróleo y carbón), lo que agrava el «efecto invernadero»; desaparición de flora y fauna particularmente vulnerable; intervención de sistemas ecológicos frágiles; trabajo en altura con efectos a la salud de los trabajadores; alteración de causes naturales, entre otras.

En suma, un sinnúmero de impactos que apenas son visibles en el debate que definieron unos pocos, pero que afecta a muchos que no supieron lo que se firmaba en ese momento, sólo que Frei tenía fuertes razones para impulsarlo.

ENERGÍA NUCLEAR

La alternativa energética nuclear es la más cara, contaminante, peligrosa y dependiente que existe. Sin embargo, Eduardo Frei, fiel a su doctrina, también le ha brindado apoyo irrestricto. Cuando el Gobierno de Bachelet anunció la creación de una comisión de expertos —llamada Comisión Zanelli— para definir las bases a partir de las cuales se harían los estudios de factibilidad para instalar una planta de energía nuclear en Chile, el ex presidente dijo: Es una decisión “acertada y necesaria (…) Si queremos desarrollarnos, no podemos cerrarnos a la posibilidad…”.

En aquel momento (marzo de 2007) ostentaba el cargo de Presidente de la Cámara Alta, y en su columna publicada en la página Web del Senado, reflexionó: «Se trata de un recurso que tiene un costo parecido a los actuales, y es competitivo y estable en el tiempo, factores todos ellos vitales para nuestro país. Además, es abundante y no contamina, porque no produce gases de efecto invernadero». Pero nunca dijo dónde ubicarían los desechos radiactivos, uno de los mayores problemas que presenta la producción de esta energía; y si ocurre un caso de negligencia —de los que abundan en Chile— como el de Chernobyl; o si hay una erupción volcánica o un terremoto de gran magnitud. Sin duda, variables que nadie puede anticipar o resolver.

APOYO A HIDROAYSÉN

Corría mayo de 2007 e hizo público su apoyo, también en la Web del Senado, a las cinco mega centrales de Aysén, sobre las que dijo que «deben ser una prioridad para el país». Con esto rayaba la cancha a los activistas que protegen al medio ambiente, y subrayó que ONGs de Estados Unidos no tienen autoridad moral para cuestionar estas iniciativas, refiriéndose a la visita de Robert Kennedy Jr., de la ONG Consejo de Defensa de Recursos Naturales, quien vino a apoyar la causa ambientalista.

Frei es ingeniero civil con mención en hidráulica de la U. de Chile, por lo que cada vez que opina sobre este tema lo hace con ese énfasis, visión o doctrina que lo ha beneficiado. Vale recordar que en la elección presidencial de 1993 sacó mayoría histórica, con más de 4 millones de sufragios, llegando al 58% de las preferencias y no está de más pensar que más de un empresario derechista le habrá dado su voto.

El Ciudadano intentó hablar con Eduardo Frei, sin resultados.

Por Martín Espolone

El Ciudadano

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