Quesos y carnes entre los más contaminantes

Un estudio estadounidense dado a conocer en julio destaca las altas emisiones de gases de invernadero de productos de origen animal en comparación con alternativas como las lentejas, arroz y tomates

Un estudio estadounidense dado a conocer en julio destaca las altas emisiones de gases de invernadero de productos de origen animal en comparación con alternativas como las lentejas, arroz y tomates.

Los alimentos derivados de la generación de metano de animales rumiantes como ovejas y vacas tiene el mayor nivel de emisiones de gases de efecto invernadero, según un estudio encargado por el  Grupo de Trabajo Ambienta (EWG) , se basa en  estudio de las emisiones de todo, desde los fertilizantes que se utilizan para cultivar alimentos para animales  hasta la matanza, la elaboración y cocción del producto final.

La carne de cordero tiene el impacto más grande sobre la atmósfera, con 39,2 kilos de CO2 por kilo final de carne (las emisiones de otros gases como el metano fueron convertidas a su equivalente en dióxido de carbono). Esta cifra es casi la mitad más alta que la carne de vaca, la segunda emisora con 27 kilos de CO2 por kilo de carne. El queso obtuvo el tercer lugar, con 13,5 kilos de CO2 por kilo de producto.

El salmón de acuicultura (Canadá, Chile y Noruega) también tuvo una alta tasa de CO2 (11,9 kilos por kilo de carne de salmón) principalmente por las emisiones en la producción de alimento para los peces. Los investigadores también descubrieron que los consumidores lanzan a la basura una gran cantidad del salmón que compran, lo que implica tener que producir más carne de salmón por cada kilo consumido.

Más de un 90% de las emisiones en la producción de carne de vaca, un 69% de cerdo y 72% del salmón de acuicultura son emitidas en el proceso de matanza, descuerado y despiece de los animales. Para la carne de vaca y el queso, el principal gas emitido es el metano, derivado de la digestión y los desechos de los animales, pero también del proceso de engorda; pues para ella se requieren grandes cantidades de fertilizantes, pesticidas, agua y combustible para cosechar los granos.

En claro contraste, la producción de vegetales emite mucho menos CO2 a la atmósfera: las patatas 2,9 kilos por kilo (la mayor parte de éstos se producen en el transporte, cocción y desecho de los residuos), el arroz 2,7 kilos, las nueces 2,3 kilos; y el brócoli, tofu y alubias 2,0 kilos. Los menos contaminantes serían los tomates (1,1 kilos) y las lentejas (0,9 kilos).

A pesar de que el estudio fue llevado a cabo en Estados Unidos, los resultados del estudio coinciden con los de otros estudios llevados a cabo por la autoridad medio ambiental en Reino Unido.

El análisis no comparó la producción convencional de animales con la orgánica; pero es sabido que la producción tradicional de animales podría producir más metano y óxido nitroso, ambos gases que también colaboran al efecto invernadero.

Fuente: theecologist.org

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