Me refiero, en específico a Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Australia, Suecia, entre otros, secundados por otra serie de países satélites, que suelen seguir las directrices del padrino, el jefe de esta cofradía -como son las administraciones estadounidenses-, decididos a mantener una hegemonía que, aunque a la baja, sigue siendo muy poderosa.