Dos fragmentos de caparazón encontrados en la costa de Algarrobo constituyen el primer registro de tortugas marinas del Eoceno en el Pacífico suroriental. El descubrimiento, liderado por investigadores de la Universidad de Chile y publicado en Andean Geology, aporta nuevas evidencias sobre la evolución y distribución de estos reptiles hace entre 56 y 34 millones de años.