Mejores salarios, una jornada tolerable, limitar el peso de bultos y sacos, más tiempo para el almuerzo y que existiera una 'matrícula', es decir, que solo se pudiese contratar estibadores inscritos como tales, eran las peticiones de los trabajadores de la compañía inglesa Pacific Steam Navigation Company (PSNC), las que fueron rechazadas totalmente por la firma, dando así inicio a una masiva huelga que culminó con esta salvaje matanza perpetrada por el Ejército en las calles del puerto.