Un análisis genealógico revela que, mientras los presidentes chilenos hasta 1920 fueron todos de ascendencia española paterna, en los últimos 70 años predominan orígenes diversos: británico, francés, italiano, austriaco, croata y alemán. El experto Cristián Cofré sugiere una posible tendencia a favorecer apellidos no tradicionales, planteando una reflexión sobre la percepción de lo foráneo en la política nacional.