"La lectura fácil —"la AfD arrasa en todas partes, la izquierda alemana ya no tiene nada que ofrecer"— no resiste el contraste con lo que pasó esa misma noche en dos lugares distintos del país. Berlín y Schwerin, la misma noche, desmienten juntos el relato de la marea inevitable (...) No fue un accidente aritmético. La candidata Elif Eralp ganó su propio distrito directo con el 50% de los votos".