En julio pasado, el científico belga Loïk Gence fue desvinculado del Instituto de Física de la Universidad Católica, donde se había desempeñado como como profesor asistente durante los últimos ocho años. Meses después de su despido, volvió a su exlugar de trabajo, forzó la ventana con una palanca, y vertió ácido sobre equipos avaluados en más de 250 millones de pesos.