Gendarmes de la cárcel de Concepción se encontraban realizando el conteo diario de reos cuando, al interior de una celda, se encontraron con un cadáver decapitado y con letras marcadas en su espalda. En el lugar había también una biblia y escritos con símbolos satánicos. El shock fue tal que los funcionarios quedaron con atención psicológica tras los hechos.