Amplio rechazo a Pabellón Arauco, donación de Celco a la Universidad de Chile

Controversia ha causado el edificio de la Universidad de Chile financiado por Celulosa Arauco

Amplio rechazo a Pabellón Arauco, donación de Celco a la Universidad de Chile

Autor: Mauricio Becerra

Controversia ha causado el edificio de la Universidad de Chile financiado por Celulosa Arauco. Ingenieros forestales, estudiantes y ambientalistas de Chile y Latinoamérica se oponen.

El 30 de marzo la Facultad de Ciencias Forestales y Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile y la empresa Celulosa Arauco Constitución se unieron en un mismo salón para cortar la cinta que dio por inaugurado oficialmente el Pabellón Arauco.

El nuevo edificio de casi 520 metros cuadrados, fue construido con los aportes de la empresa Celulosa Arauco Constitución, el apoyo de la Vicerrectoría de Asuntos Económicos y Gestión Institucional (Vaegi) y la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM).

Celulosa Arauco, del grupo Angelini, está implicada en la contaminación del río Cruces y en la desaparición del luchecillo y la muerte de los cisnes de cuello negro que habitaban el santuario Carlos Anwandter, de Valdivia. Su planta de San José de la Mariquina vierte sus deshechos organoclorados en los ríos valdivianos, así como también sus otras plantas de Constitución y Licantén hacen lo propio en los ecosistemas de sus territorios.

La empresa de celulosa ha tratado de blanquear su imagen auspiciando investigaciones que desvinculen su responsabilidad en la contaminación de los territorios que rodean sus plantas.

En un comunicado diversas organizaciones ecologistas y ciudadanas repudian que “la Universidad de Chile, formadora de los más destacados ingenieros forestales del país, se haga objeto de la estrategia utilizada por Forestal Arauco para mejorar su imagen ante la opinión pública luego de, por años, haber despreciado a los ecosistemas y las comunidades que alguna vez ocuparon los terrenos que hoy pertenecen a dicha empresa, cuyo modelo forestal hoy se encuentra en expansión hacia otros países de América Latina”.

El Pabellón Arauco es un edificio de casi 520 metros cuadrados que cuenta con salas de clases, laboratorios de informática, salas de estudio para alumnos y lugares de esparcimiento.

A juicio de Claudio Donoso Zegers, destacado ingeniero forestal egresado de la Universidad de Chile, “es una evidente contradicción que se diga que la querida Facultad sigue creciendo con un espíritu renovado, inspirado en los valores del compromiso, integridad, ética y respeto a su entorno natural, que su futuro es la conservación y que, al mismo tiempo, acepte con gran pompa una donación que es parte de las campañas multimillonarias que sirven de lavado de imagen a una empresa como Forestal Arauco, cuyo pasado y presente son la negación de la conservación”.

Cristian Frêne, estudiante de ingeniería forestal, afirma que “pese a todas las regalías que este consorcio recibió por parte del Estado, Arauco es la empresa más contaminante del sector industrial forestal, la que genera mayores impactos ambientales y sociales a escala de paisaje en el centro sur de Chile. Tiene una deplorable distribución de las utilidades, a favor del capital y en desmedro de los trabajadores, además de una brecha enorme entre los sueldos de sus empleados de más alto rango y los obreros forestales y subcontratistas. Es decir, Arauco no solo es una pésima imagen de lo que se considera un desarrollo forestal sustentable, sino que además genera serios perjuicios al territorio nacional y sus habitantes”.

El comunicado añade que “las universidades están llamadas a la reflexión y a la toma de decisiones inspiradoras y orientadoras para la sociedad en su conjunto, y consideramos que esta decisión de la Casa de Bello, la más antigua institución de educación superior de nuestro país, mancha irremediablemente su imagen y cuestiona su rol formador en los actuales escenarios sociales y políticos que el país y el mundo enfrenta”.

Entre las organizaciones firmantes figuran el Colectivo Viento Sur, el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (Olca), la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas, Anamuri; Salvemos Cobquecura; Permacultura Campus Sur, estudiantes de la facultad Antumapu; Colectivo La Echona, estudiantes de la facultad Antumapu; Ecomapu, estudiantes de la facultad Antumapu; la Secretaría de Medio Ambiente de la Fech; Acción por los Cisnes; la Red Latinoamericana contra los Monocultivos de Árboles (Recoma); el Movimiento Mundial por los Bosques (WMR).

A la carta se adhieren movimientos ecologistas de otras latitudes como Amigos de la Tierra Uruguay y Coecoceiba – Amigos de la Tierra Costa Rica: Otros Mundos A.C. Amig@s de la Tierra México; Convergencia de Movimientos de los Pueblos de las Américas (Compa); Fase Brasil; Escuela de Pensamiento Ecologista Savia; la Secretaría Ejecutiva de Redmanglar Internacional; Sobrevivencia, Amigos de la Tierra Paraguay; Censat Agua Viva, Amigos de la Tierra Colombia; Savia – Escuelas de Pensamiento Ecologista Guatemala; Acción Ecológica Ecuador y Amigos de la Tierra Argentina.

El Ciudadano


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