De cara a las elecciones del 11 de abril

Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR): El partido a la izquierda de las izquierdas

Pareciera que en Chile todas las dirigencias de los partidos de izquierda andan con una calculadora frente a la mega jornada electoral del 11 de abril, pues se elegirán no solo constituyentes, sino que también gobernadores, alcaldes y concejales. Gigantes en decadencia como el Partido Socialista comparten mesa con el Partido Comunista en auge, para canibalizar al Frente Amplio, pero no estamos acá para hablar de eso sino que del MIR, el emblemático partido chileno presente todavía en los corazones de muchos chilenos.

Pero la calculadora se proyecta además a las presidenciales de noviembre de 2021 con el conglomerado Chile Digno, en el que encontramos a Daniel Jadue (PC) primero en las encuestas. El edil de Recoleta posiblemente tendrá una dura batalla contra Pamela Jiles del Partido Humanista, la que viene en ascenso en las encuestas tras sus exitosos proyectos de ley que permitieron retirar dos veces el 10% de las AFP, sobre todo ahora que ya no forman parte de Chile Digno por lo menos en las elecciones de abril. Y qué decir del Frente Amplio que ya no tiene ni siquiera candidato.

Por su parte la ex Concertación ya en franco declive (DC, PPD, PS, PSRD), decidió incorporar a sus filas en un esfuerzo por renovarse nada menos que al Partido Progresista de Marco Enríquez-Ominami –el que cree que es más fácil derrotar a Heraldo Muñoz o a Francisco Vidal que a Daniel Jadue- y también a Ciudadanos, sí, el mismo partido fundado por Andrés Velasco que decía ser de centro, pero que con el correr del tiempo vio como muchos de sus militantes más destacados se aliaban abiertamente con Piñera. Este experimento lleva por nombre Unidad Constituyente.

Y eso es todo… ¿O no? No, claro que no, estos son solo los partidos o pactos que llenan las portadas de los medios pagados por el duopolio, por la Sociedad Interamericana de la Prensa, por la CIA.

En primer plano de izquierda a derecha: Demetrio Hernández, Secretario General del MIR, Mónica Quilodrán dirigente histórica del MIR y Eduardo Artés, líder del Partido Comunista Chileno AP y candidato presidencial de UPA.

Porque si nos vamos a la izquierda de la izquierda podemos encontrar al Partido Unión Patriótica UPA, conformado principalmente por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR y el Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC(AP) de Eduardo Artés, además del Movimiento Avanzar, Chile Feminista, Corriente Estudiantil Popular CEP, Juventud Rebelde Miguel Enríquez, Partido Comunista Poder Popular, Coltauco Despierto, Requínoa Despertó, Frente de Trabajadores del MIR, Frente de Mujeres por la Refundación de Chile; todas entidades de izquierda y revolucionarias, feministas y defensoras de los pueblos originarios, siendo la más longeva de todas ellas el MIR con sus 55 de vida, agrupación particularmente ninguneada por la Socialdemocracia de derecha llamada ahora como ya dijimos Unidad Constituyente.

Es en este escenario donde quisimos conocer las propuestas de quizás uno de los partidos más emblemáticos y legendarios de Chile. El Movimiento de Izquierda Revolucionario o simplemente MIR, quienes entre sus principios fundacionales declararon estar organizados para ser la vanguardia marxista-leninista de la clase obrera y las capas oprimidas de Chile que buscan la emancipación nacional y social, objetivos que ahora en 2020, según su Secretario General Demetrio Hernández están más vigentes que nunca.

Demetrio Hernández encabeza el emblemático partido en la actualidad.

“Nuestra resistencia a lo largo de décadas nos permite hoy estar presentes en la lucha política desde la organización de trabajadores y estudiantes, desde los profesores y también desde la lucha ideológica entre otras muchas. La propuesta que nuestro partido levantara desde su fundación y la actualización desarrollada por nosotros hace unos años dan cuenta de la vigencia del pensamiento del MIR, de su coherencia”, expresó Hernández, agregando de cara a la jornada electoral de abril que: “En la actualidad levantamos la lista de la izquierda con candidatas y candidatos de nuestro partido en las listas de Unión Patriótica, conjuntamente con el PC (acción proletaria) y otras fuerzas sociales y políticas. Vamos a disputar la gobernación de la Región Metropolitana con nuestra ex Secretaria General Mónica Quilodrán, que encabeza el listado de nuestros hombres y mujeres en al menos cuatro regiones del país”, aclaró.

Algunos candidatos del partido.

La alianza presentará al menos 300 candidatos para ocupar puestos de alcaldes, concejales, constituyentes y gobernadores regionales. Asimismo, también presentarán una candidatura en las siguientes elecciones presidenciales. Su objetivo, exponen ellos mismos, es volver a posicionar a la izquierda revolucionaria chilena en la discusión política.

La memoria, ese ejercicio doloroso

Después de su creación en 1965 pasaron a la clandestinidad con Eduardo Frei Montalva, para luego reaparecer públicamente en 1970, de la mano del gobierno socialista de Salvador Allende, dentro del cual, fieles a su lucha por la emancipación de los proletarios llevaron a cabo algunas de sus iniciativas como los Cordones Industriales.

Luego del Golpe de Estado contra Allende llevado a cabo por el general Augusto Pinochet, promovido y financiado por Estados Unidos a través de la CIA, los aparatos represivos se ensañaron especialmente con el MIR, asesinando a gran parte de sus miembros, desapareciendo a muchos y torturando a la mayoría. Mientras otros vivían en la clandestinidad tratando de resistir o bien huían a otros países donde se asilaban como refugiados políticos.

Especial relevancia adquirió el asesinato del líder Bautista van Schoewen, el que fuera brutalmente masacrado apenas tres meses después del Golpe de Pinochet, en diciembre de 1973, luego de ser apresado en compañía de Patricio Munita en la Iglesia de Los Capuchinos ubicada en el Centro de Santiago, por el Comando de Institutos Militares del Ejército, dirigido por Marcelo Moren Brito.

Miguel Enríquez, Secretario General del MIR en una conferencia de prensa en 1972, a la derecha de brazos cruzados Bautista van Schoewen.

Para qué hablar del cobarde asesinato del líder indiscutido del partido Miguel Enríquez (5 de octubre de 1974), quien se encontraba en la clandestinidad junto a Carmen Castillo, su pareja que en ese momento se encontraba embarazada, al que eliminaron con diez balazos repartidos entre la cabeza y el tórax mientras trataba de escapar por los tejados del lugar donde se encontraba escondido. El pinochetismo quiso disfrazar el crimen como “un enfrentamiento con agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional” (DINA), pero recién en 2019, la justicia confirmó que se trató de un ajusticiamiento y condenó a los dos agentes responsables.

Bajo la dirección de  Miguel Enríquez  el MIR rechaza el asilo político pues consideraba que la tarea fundamental del momento era ordenar el repliegue para iniciar la resistencia contra la dictadura, el MIR define entonces su política de “el MIR no se asila”. Por las acciones clandestinas impulsadas se convirtieron en los sujetos más buscados.

En los ’80, intentaron reconstruir el movimiento popular, impulsando movilizaciones, huelgas y protestas nacionales. Desempeñaron una lucha integral contra la dictadura y sus fuerzas represivas. La Operación Retorno y la Guerrilla de Neltume con el asesinato del Brigadier Carol Urzúa son acciones que marcaron esta etapa del partido comandada por Andrés Pascal Allende, las que ayudaron a estigmatizar al MIR en su vertiente combativa armada. Sin embargo, los años fueron pasando y el movimiento se iba y lo iban desarticulando. En 1987 se dio el primer gran quiebre, debido a diferencias internas respecto del balance de la política  impulsada hasta el momento y sus proyecciones.

Los traidores y la alegría que nunca vino

Chile, 5 de octubre de 1988: Pinochet el tirano debía irse, según los resultados del añorado plebiscito que supuestamente pondría fin a la Dictadura cívico militar, un gobierno que después de 15 años de violaciones a los Derechos Humanos -con miles de muertos, torturados y desaparecidos-, en los que implementó el experimento neoliberal de Chicago, solo consiguió profundizar la brecha económica entre los más pobres y los más ricos. Por eso, por lo menos ese día y los inmediatamente próximos, fueron de celebración para la mayoría de los chilenos, los que felices repetían soñadora e ingenuamente el slogan de la campaña del NO: “Chile, la alegría ya viene”.

Pero la alegría nunca llegó y el grueso de la población chilena no se daría cuenta de ello hasta cuando ya era demasiado tarde. Sin embargo, mientras en las casas del país sonaba por la radio el vals del No, los traidores del MIR sellaban con apretones de manos un pacto con los militares y los socialdemócratas que impediría que se cambiara la Constitución de Jaime Guzmán, con un Pinochet que en paralelo era designado senador vitalicio en el parlamento, sin renunciar a la dirección de las Fuerzas Armadas.

Detractores de Pinochet como senador vitalicio protestan en el Congreso.

Para Mónica Quilodrán, ex Secretaria General del Partido y ahora candidata a gobernadora por Santiago: “Buscar meas culpas a esta altura de la vida, es un ejercicio inútil, cuando además esa gente se instaló muy bien desde el PS, el PPD, y algunos pueden andar dictando cátedras en alguno de los grupos del FA. Hemos luchado sin ellos, muchas veces los hemos tenido de enemigos, pero sería una pérdida de tiempo preocuparse por ellos”, explica.

Sin embargo, las presiones para sacar al MIR de la vida política del país comenzaron por lo menos un par de años antes y diversos partidos y movimientos comenzaron a reclutar, a cooptar a sus líderes. De acuerdo a Christian Rodríguez, ex militante del MIR que actualmente trabaja como asesor político en París junto a Jean Luc Melenchon de La Francia Insumisa, en ese proceso de presión participó: “Toda la whisky izquierda, los ex MAPU, los renovados del PS, los llamados hijos de la Renovación Socialista”.

Proceso que después del triunfo del NO profundizó las fisuras que ya presentaba el partido. Pues en ese tiempo el MIR estaba dividido básicamente en dos grandes sectores, uno que se decía Pascalista y militar (Andrés Pascal Allende), y el otro que se llamó el MIR Político y que entre los dirigentes del Comité Central del tiempo de Miguel contaba con Nelson Gutiérrez y luego con Demetrio Hernández.

En ese entonces el MIR Político era la mayoría del partido y en el interior peyorativamente se le llamaba MIR Renovación. En esa estructura militaban la mayoría de los frentes sociales, trabajadores, pobladores, mujeres, luchadores por los Derechos Humanos, y parte de la estructura militar del partido.

En marzo de 1991 se llevó a cabo el llamado Congreso de la Disolución en Canelo de Nos porque ya se había acabado la dictadura cívico-militar de Pinochet, con la excusa de que el MIR ya no tenía razón de seguir existiendo. Sin embargo, el MIR fue creado antes de Pinochet y la salida pactada del tirano en las condiciones que se realizó, no tenía relación aparente con la búsqueda de igualdad para los pobres que originó la creación del partido. A muchos esta decisión los tomó por sorpresa.

Jecar Neghme, vocero del MIR, vilmente asesinado a fines de los años 80 por ser una figura incómoda tanto para militares como para sectores de la socialdemocracia.

De acuerdo a Mónica Quilodrán: “Aunque habíamos participado en instancias tan importantes como el MDP, y llevamos candidatos a Diputados en el país, había un sector mayoritario cooptado por la Social Democracia, de hecho, el MDP se disolvió porque el PS Almeyda fue cooptado por la Social Democracia, y se llevó a MAPUS y militantes de la Izquierda Cristiana a refundar el PS, y a un sector grande del MIR, menos a Jecar Neghme, muchos de nosotros pensamos que por eso lo mataron. Pero nuestro gran triunfo fue que no permitimos la disolución del MIR, aunque había dirigentes que planteaban superarlo por un PT, apoyado desde Brasil y nosotros nos atrincheramos en impedir la desaparición del MIR, porque nuestra tarea histórica estaba lejos de lograrse: la democratización y el socialismo”.

Todo esto mientras el pueblo se arropaba de los colores del arcoiris -que era el símbolo de la Concertación de Partidos por la Democracia, integrado por algunos como el Partido Socialista o la Democracia Cristiana- como si se tratara de una trampa colorida, la que prometía compensar una sociedad grisácea marcada por el abuso, cuando en el fondo solo se estaba legitimando una farsa en technicolor.

«Se felicitan los mediocres,/ se dan las manos, se las lavan/ en una tina cargada de sangre», escribió el poeta Armando Uribe, refiriéndose al ex presidente de la DC Patricio Aylwin.

En resumen, a partir de 1990, el MIR se fraccionó y dio origen a tres grupos diferenciados. El primer grupo abogaba por liquidar el partido, argumentando que con la caída de Pinochet el MIR ya no tenía sentido. La mayoría de esta ala ingresaría luego al Partido Socialista.

De acuerdo a Demetrio Hernández: “Nada debía estorbar el camino de la salida pactada para la cual sectores importantes de la izquierda en los que también se encuentran ex dirigentes del partido fueron cooptados”, agregando que “a lo largo de las décadas hemos estado presentes en la lucha política desde la organización de trabajadores y estudiantes, desde los profesores y también desde la lucha ideológica entre otras muchas. La propuesta que nuestro partido levantara desde su fundación y la actualización desarrollada por nosotros hace unos años sigue vigente”.

La segunda fracción se denominó Dirección Nacional Provisoria y propuso seguir adelante, pero generando alianzas con otros grupos de izquierda. Aunque lograron coordinar algunas, no tuvieron mayor influencia en la política nacional ni en el movimiento popular.

El tercer grupo lo encabezó Demetrio Hernández y Mónica Quilodrán, conservando la mayor base social e influencia de las tres fracciones. Acá se mantuvo la Juventud Rebelde Miguel Enríquez (JRME), que en principio emprendió una lucha clandestina.

En la primera mitad de esa década, siguieron luchando junto a las bases populares, enfrentando traiciones en el seno de la izquierda y también siendo víctimas de una represión focalizada. A pesar de todo, se fue sumando una nueva generación para reimpulsar el movimiento y un nuevo periodo de la lucha de clases. Con ello, uno de los objetivos era que el MIR no quedara solo en la memoria de quienes vivieron las tres décadas anteriores, sino que su fuerza se sintiera en las bases.

Oficialmente, en 1992 decidieron deponer las armas e incorporarse a la vida política. Eso lo dejaron claro años después, en 1998, en la actualización de su Declaración de Principios. Para el Movimiento, las condiciones en esos años no ameritaban una lucha armada, sino el desarrollo de propuestas políticas y la formación de nuevas generaciones con conciencia de clase.

Desde ese momento, el énfasis del MIR está puesto en el trabajo estudiantil y sindical. Por ello, poseen al menos tres frentes con amplia influencia: la Juventud Rebelde Miguel Enríquez (JRME) que cumple labores estudiantiles en federaciones estudiantiles; otra de corte sindical dentro de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y una tercera con el magisterio, defendiendo específicamente los derechos de los trabajadores de la educación.

La Juventud Rebelde Miguel Enríquez (JRME) del MIR en la actualidad

A partir del año 2000, la JRME retomó su trabajo en el sector estudiantil, apostando por la formación de nuevos cuadros políticos. Incluso, participó en varias ocasiones -ganando en algunas- en elecciones de federaciones estudiantiles de las casas de estudios más importantes del país.

Desde el 2003, la JRME junto al Movimiento Universitario de Izquierda (MUI), comenzaron a ganar representación e influencia en distintas casas de estudio a nivel nacional como la Universidad de Chile, la Universidad de Atacama, la Universidad de Tarapacá, la Universidad de Playa Ancha (UPLA), la Universidad Arturo Prat, la USACH, la Universidad de Valparaíso y la emblemática Universidad de Concepción, entre otras, asumiendo la presidencia el 2013 de la Federación de Estudiantes de la UMCE (el histórico Pedagógico).

Junto al Comité de acción Directa Estudiantil (CADE), la Juventud Rebelde ganó la dirección de varios Liceos emblemáticos del país, teniendo la vocería de la región de Valparaíso en la “Revolución Pingüina” de 2006 y asumiendo protagonismo y dirección desde la presidencia del Liceo Eduardo de la Barra de Valparaíso en las movilizaciones estudiantiles de 2011 (mismo liceo en que estudió el presidente Allende).

El MIR nivel político electoral, en 2005 fue parte del PODEMOS, alianza político-electoral que levantó a Tomás Hirsch para la presidencia, integrando la coalición Juntos Podemos Más. Tras su derrota en primera vuelta, se retiraron de la alianza cuando el Partido Comunista y otros sectores decidieron respaldar a Michelle Bachelet en el balotaje.

Ese mismo año comenzaron a ganar espacios en el Colegio de Profesores y en la Central Unitaria de Trabajadores. Dos años después, en 2007, intentó constituirse como partido político, dentro del Movimiento Democrático de los Pueblos. Sin embargo, no cumplió con los requisitos legales y fue disuelto por el Servicio Electoral de Chile en 2009.

El 2016 iniciaron los trámites ante el Servicio Electoral de Chile para ser reconocidos legalmente como partido político. Una vez más vieron frustrado su objetivo. Sin embargo, un año después apoyaron la candidatura presidencial de Marco Enríquez-Ominami, hijo de su fundador Miguel Enríquez, formando parte del pacto «Por Todo Chile», lo que generó fricciones al interior de la Juventud, luego de un intento de intervencionismo al interior del partido, la dirección de la JRME fue expulsada del MIR.

Una representante de las nuevas generaciones es Valentina Vargas de la Juventud Rebelde Miguel Enríquez, la que actualmente es candidata a constituyente por el Distrito10 (Ñuñoa; Providencia; Santiago; Macul; San Joaquín; La Granja).

Valentina es estudiante de Historia en la actualidad.

Valentina explica respecto a la decisión que tomó para unirse a los cuadros de la Juventud que: «elegí la JRME porque programáticamente y en sus lineamientos adhería a lo que se proponía en el plano político, social, la propuesta económica y el expreso no abandono de la lucha por la liberación de los pueblos del territorio, la unidad revolucionaria del continente y porque presenta un marco de acción posible, apegada a la realidad del país y de la región. cuando pensé en la juventud nació en primera instancia del entender que la pelea se da en un campo aún más grande, no solo frente a situaciones coyunturales. había la necesidad de organizarse y claramente es una decisión fundamental en la vida de una, aborda todos los ejes de la vida cotidiana».

Nuevas generaciones sostienen con orgullo los colores rojo y negro.

Además le preguntamos si pensaba que estaba viciada de nacimiento la Asamblea Constituyente después de muchos arreglos para finalmente llevarla a cabo entre los mismos partidos que se arrogaron la representatividad del pueblo, ante lo que respondió: «Claro. es decir, la Convención Constitucional como mecanismo y lugar de discusión y acuerdos en torno al eje constitucional, y la designación de los 2/3 para la votación de la propuesta final frena cualquier posible cambio. Es preciso considerar que el sistema electoral D’Hondt con el cual se decide actualmente en Chile está estructurado en función del veto minoritario por sobre la mayoría para proteger intereses de clase, del mismo cuerpo político, la derecha. que con un grupo menor que rechace, se cae cualquier cambio. también se propone el voto sobre cada artículo, cuestión que termina por adaptar la Constitución a un modelo que acomoda a la socialdemocracia, estamos claras y claros en eso. por eso lo importante dentro del proceso es que los electos sean candidatos populares, que logren subir las demandas de los y las trabajadoras, de la gente. No es posible que personas que votaron por la ley antibarricadas y la ley antisaqueos, por ejemplo, se digan representante del pueblo. Los 2/3 se tambalean con la posibilidad de participación comprometida y organizada de la gente».

El FTE del MIR: De la sala de clases… «Hasta que la Dignidad se Haga Costumbre»

El MIR ha sido uno de los movimientos políticos que más aportes ha tenido en la defensa de los derechos y reivindicaciones de los trabajadores de la educación. Su lucha en educación se remonta desde sus inicios partidarios en la década del 60 en los espacios estudiantiles, para luego ser parte de las luchas del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación – SUTE, en los años 70 hasta el golpe de Estado y la disolución forzada del SUTE.

Pero la Lucha de los profes Miristas se extendería, primero en la resistencia popular, con decenas de educadores y educadoras asesinadas y desaparecidas, para luego desarrollarse al interior del Magisterio Nacional, constituyendo a principios de los 80 la AGECH (Asociación Gremial de los Educadores de Chile) como contraposición al Colegio de Profesores, institución gremial fundada por la dictadura el 16 de octubre de 1974.

Desde la AGECH el MIR reorganiza las fuerzas militantes dentro del profesorado, destacando la figura del maestro Patricio Sobarzo, quién fue acribillado por la dictadura el 2 de Julio de 1984.

Michael Humaña es candidato a Constituyente por Valparaíso y en la actualidad es presidente del Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación SNTE Chile.

Ya en la década de los 2000, el MIR vuelve a rearticular sus fuerzas al interior del Magisterio, participando en espacios de base y departamentos del Colegio de Profesores, para luego desarrollar la política de la Sindicalización docente y recuperar el carácter de clase del Magisterio nacional.

Es así que en un inicio desde el Movimiento de Trabajadores por la Base – MTB y posteriormente desde el Frente de Trabajadores de la Educación – FTE se desarrolla un programa de Lucha y Unidad de las y los Trabajadores de la Educación, desde una línea sindical clasista, además de abrir el debate respecto a la concepción neoliberal del curriculum nacional y la necesidad de elaborar un proyecto educativo de carácter continental.

Esta política va a encontrar receptividad y praxis con la fundación del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación – SUTE de Valparaíso el año 2008 con la presidencia del profesor de Educación Básica y militante del MIR, Michael Humaña (39), cuya misión es conducir el Sindicato en el camino del Sindicalismo clasista, instalando el programa de lucha del SUTE en el debate nacional y en particular, en disputa al interior del magisterio y sus lógicas gremiales.

Se intensifican los debates por la dignidad docente, a la que se suman los asistentes de la educación, concretándose una alianza de crucial importancia para las luchas actuales, la unidad de clase al interior de los sindicatos de trabajadoras y trabajadores de la educación que empiezan a florecer a lo largo del país.

Acciones que tuvieron su punto más alto en las movilizaciones impulsadas por el Movimiento 50/50 horas lectivas y no lectivas el año 2014, las que llevaron a que el 10 de enero de 2015 se constituyera el Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación – SNTE Chile, espacio confederado que agrupa a sindicatos, asociaciones, federaciones y agrupaciones de docentes y asistentes de la educación de varias regiones del país.

Mientras Humaña desarrolla la línea sindical en distintas regiones del país, el profesor militante del MIR, Rafael Henríquez, encargado nacional del FTE y actualmente candidato a Alcalde por la comuna del Bosque, constituye junto a otras y otros militantes el Centro de Estudios Pedagógicos – CEIP Patricio Sobarzo, espacio de reflexión y difusión pedagógica que será generador de importantes insumos político-pedagógicos para la política internacional del MIR y para el desarrollo de la Unidad Continental de las y los Trabajadores de la Educación, quienes hoy debaten entorno a un proyecto educativo por la descolonización y la emancipación del continente.

Humaña junto al canciller venezolano Jorge Arreaza y al presidente del MIR Demetrio Hernández, a la derecha Jenny Miranda.

En la actualidad los militantes del FTE desarrollan su política aportando en la construcción del Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación – SNTE Chile y en la constitución de la Central Continental de las y los Trabajadores de la Educación de Nuestra América, junto a Sindicatos magisteriales de Venezuela, México, Bolivia, Perú y Honduras, entre otros.

De acuerdo a Michael Humaña, actual presidente del Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación, miembro del Comité Central del MIR y candidato sindical a la convención Constitucional por el Distrito 7 Valparaíso Costa, la idea es “cambiar la constitución de Pinochet es fundamental para recuperar la educación pública como un derecho social, terminar con el mercado de la educación y elaborar un nuevo proyecto educativo, construido por las propias comunidades educativas”.

El Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación (SUTE) de Valparaíso también presentó como candidata de Constituyente por el mismo distrito a Ingrid Altamirano, profesora y combativa dirigente sindical de Valparaíso.

Desde allí, el MIR enfrenta la privatización de la educación, tanto durante el Gobierno de Bachelet como ahora en el de Piñera. Su idea central de acuerdo a Humaña es “alcanzar que la educación pública -al menos en primaria y secundaria- vuelva a manos del estado y sea gratuita”. El movimiento considera que con ello está en juego la dignidad de los trabajadores. Incluso, la consigna que lanzaron en 2014 aún está vigente: “Hasta que la dignidad se haga costumbre”.

Gobernación de Santiago: David contra Goliat

Mónica Quilodrán fue Secretaria General del MIR y ahora va por la Gobernación más importante de todo el país.

Una de las principales candidatas es la histórica dirigente mirista, Mónica Quilodran, de 66 años de edad y profesión Psicóloga, fue ex Secretaria General del MIR entre los años 2006 y 2014, quien aspira a la gobernación de la región Metropolitana. Fue candidata a diputada por el Juntos Podemos en el distrito 27, distrito conformado básicamente por sectores populares. Dirigenta con vasta experiencia en la conducción política y eterna luchadora política y social del MIR, desde antes de la época de la dictadura y también una de las principales responsables de mantener las banderas del MIR por más de 55 años ininterrumpidos en lo más alto de la historia de Chile.

Se integra al MIR a corta edad, siendo dirigenta estudiantil en la Federación de Estudiantes de Ñuble entre 1970 y 1973, activa militante en la organización de Sindicatos campesinos y como dirigente estudiantil parte de la campaña presidencia de Salvador Allende, fue intensamente buscada por los militares luego del golpe de estado. Paso a la clandestinidad hasta que la dirección del partido autorizó su salida al exilio a través de la embajada de Italia. Ya en Europa fue parte de los Comités de solidaridad y de denuncia sobre las torturas, desapariciones y prisión política que ocurría en Chile. Además, trabajó en la solidaridad por la liberación de Ángola, Guinea Bissau, Mozambique y con la comunidad etíope.

Como activa defensora de los DD.HH organizó los comités de solidaridad con Nicaragua y El Salvador, dirigiendo la campaña “Nicaragua debe sobrevivir”. A su regreso a Chile se integró a la agrupación de familiares de presos políticos y a reorganizar las fuerzas que dieran continuidad a la lucha histórica del MIR.  Fue parte del comité de familiares de presos políticos de la ex penitenciaria desde donde exigió juicio y castigo a los violadores de DD.HH. A pesar de los ataques, la persecución, las infiltraciones y las traiciones, se mantuvo firme y digna para mantener viva la lucha del MIR, cuando los traidores intentaron bajar las banderas. Hoy las nuevas generaciones de miristas ven en Mónica Quilodrán la continuidad histórica de los valores, la fuerza y la claridad política de los fundadores.

En la gobernación de la región Metropolitana tiene dos fuertes competidores: Karina Oliva Pérez, del Frente Amplio; y Claudio Orrego, por la Unidad Constituyente.

Karina Oliva Pérez (35 años) se describe a sí mismo como feminista y es licenciada en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. También fue presidenta de Poder Ciudadano y ex vocera del Frente Amplio. En 2017 fue candidata en las elecciones parlamentarias por el Distrito 12. Actualmente es consejera de Comunes, partido firmante del acuerdo por “la paz” del 15 de noviembre de 2019, acuerdo que salvó al gobierno de Piñera y limitó la posibilidad de una Asamblea Constituyente originaria, junto con co-legislar leyes represivas que mantienen a miles de Presas y Presos políticos en las cárceles chilenas.

Claudio Orrego Vicuña (54 años) es abogado y licenciado en Ciencias Jurídicas, con un Máster en Políticas Públicas. En 2004 se postuló a la alcadía de Peñalolén, resultando electo con 47% de los votos. En 2008 resultó reelecto con 58% de los votos. En 2013 fue candidato presidencial por el partido Democracia Cristiana, partido golpista, que fue parte del golpe de Estado cívico- militar contra el presidente Allende el año 1973. Co-gobernaron junto a la derecha pinochetista los primeros años de gobiernos civiles y son responsables de los 30 años de miseria que desencadenaron en la Revuelta Popular del 18 de octubre de 2019.  

Con la fuerza de los trabajadores: Fabián Caballero, candidato a Constituyente por el D8 de la RM

La Federación Nacional de Trabajadores Municipales de Chile (FENTRAMUCH), decidió por unanimidad postular a su presidente, Fabián Caballero, (miembro del comité central del MIR)  como candidato a la Convención Constitucional. Este distrito agrupa a las comunas de Maipú, Cerrillos, Estación Central, Pudahuel, Quilicura, Lampa, Til-Til y Colina.

Uno de sus objetivos es visibilizar las necesidades sociales que durante décadas los sectores empresariales y sus representaciones políticas han mantenido ocultas. Por ejemplo, el valor del salario, la estabilidad en el empleo, la privatización de los derechos sociales, el endeudamiento permanente, la nula contribución del empresariado al desarrollo de la sociedad, la distribución del ingreso nacional en los salarios de los trabajadores y la necesidad de un Estado fuerte, responsable y protector que termine con todas las injusticias y asimetrías.

Ante la pregunta de cómo ve el actual panorama de los trabajadores y sus organizaciones en Chile actual, el dirigente nos contestó que: «La desarticulación del movimiento sindical en tiempos de dictadura fue brutal. Las nuevas relaciones laborales determinadas por el plan neoliberal proscribieron el sindicalismo sociopolítico impidiendo con ello que el asunto del poder fuese nuevamente un aspecto relevante en los trabajadores. Después, desde el retorno de la democracia, los sectores políticos que han gobernado desde la Moneda y el Congreso, han perseguido por distintas vías (principalmente por la cooptación política), toda corriente sindical cuya concepción sea contribuir a una matriz de análisis con criterios ideológicos y políticos para los trabajadores y sus organizaciones».

Por eso no es de extrañar que en nuestro país en la actualidad el movimiento sindical sea muy reducido y fragmentado, limitándose solo a plantear cuestiones reivindicativas que no van al centro de los problemas. Entonces tenemos un movimiento sindical que no recoge el legado de la historia de la lucha de clases, y que carece de un programa y de una plataforma de lucha para los actuales tiempos.

De acuerdo a Caballero: «La actual situación de los trabajadores en el ámbito de las ideas, de la conciencia y de la organización, es de absoluto retroceso respecto de los logros históricos que tuvieron su mayor consolidación durante el gobierno de la Unidad Popular. La ausencia de ideología propia, es lo característico del actual periodo. El trabajador actual no concibe la organización sindical como parte fundamental de su vida laboral. El carácter abusivo y la corrupción de un número importante de dirigentes sindicales, -la mayoría con militancia política en los partidos que han gobernado-, se encarga de ampliar esta brecha. Es posible señalar, que asistimos a un proceso de involución de la actividad sindical, donde el trabajador está lejos de dar el salto donde sus intereses individuales y particulares, pasen a ser los intereses comunes y generales de todos los trabajadores».

Uno de sus más fuertes contrincantes es Clemente Pérez, quien fue subsecretario de Obras Públicas entre 2003 y 2005, durante el gobierno de Ricardo Lagos. Asimismo, fue presidente del Metro de Santiago. Irá como candidato independiente por el partido Progresismo con Progreso (PCP), liderado por la exministra de la Democracia Cristiana Mariana Aylwin.

El MIR en el siglo XXI

Desde el año 2000, el MIR asumió la tarea de reconstruir su organización desde las bases. El trabajo no era simplemente recordar los años de lucha en el pasado, sino emprender un camino hacia un futuro de lucha política y sindical.

Gracias a la acción de la JRME y sus cuadros formados en la resistencia neoliberal contra la Concertación, no solo suman a sus bases viejos militantes, sino también nuevos cuadros jóvenes que aspiran a la conformación de un partido político de verdad, con dirigentes escogidos desde las luchas populares.

El propio Demetrio Hernández, ha declarado en repetidas oportunidades que nunca han dejado de hacer trabajo político. El problema, advierte, es que “los medios nos han cerrado las puertas y ocultado los micrófonos para invisibilizarnos”, agregando que “quienes intentan desconocernos demuestran su mediocridad, su incapacidad, pues no logran esconder que finalmente fueron vencidos y se vendieron al mejor postor”.  

En 2010, con motivo de la celebración de los 45 años de su fundación, establecieron que el enemigo había cambiado, que era más perfeccionado que décadas atrás. A los gobiernos de derecha y a aquellos disfrazados de ‘socialistas’, ahora se sumaban grupos oportunistas que lucran desprestigiando la historia del Movimiento y apostando por su disolución.

De todos modos. para el MIR, la actual etapa del neoliberalismo en Chile, con Sebastián Piñera a la cabeza, es producto de un consenso entre la derecha y el ala reformista de la izquierda, que finalmente dejó de luchar y se casó con un modelo injusto al servicio de los más ricos. “Esa es la alternativa que ha gobernado hace más de 35 años en Chile, la alternativa de la minoría, sostenida por la clase política nacional… por fascistas y traidores”, son palabras del MIR en su página web.

Para el MIR, la lucha sigue siendo por una vida digna para todas y todos y por ende contra la explotación  contra la privatización de los servicios, la especulación, el costo de la vida, el desempleo y los índices de pobreza. Todo ello se acumula y crece el descontento, la rebeldía y la organización popular.

Por todas estas razones, el MIR, se propuso como táctica desde 1993, la plena democratización de la sociedad chilena, siguiendo con el legado de Miguel Enríquez y la lucha por Una Vida Digna para Todos y Todas: “Porque entendíamos que la salida pactada de la Dictadura, iba a conservar el modelo económico neoliberal y la exclusión de la mayoría de los pueblos de Chile con el fin de conservar e incrementar la riqueza de una Burguesía criminal que tenía a favor las Fuerzas Armadas, la Corte Suprema, el poder Institucional y político”, nos cuenta Mónica Quilodrán, quién además identifica como principales responsables , junto al imperialismo norteamericano y los intereses de las grandes transnacionales a “la anuencia de los ex Unidad Popular corrompidos por la cantidad de dinero que pasó por sus manos por una supuesta resistencia pacífica a la Dictadura, convertidos en la representación de la Social Democracia Internacional neoliberal en el país”, y los sindica como responsables de los 30 años de gobiernos neoliberales y precarización de la vida del pueblo chileno.

La creación del Movimiento por una Vida Digna para Todas y Todos ha permitido al MIR implementar la táctica de la Vida Digna como una demanda fundamental de la población para la democratización de la sociedad, siendo el concepto de la Dignidad el eje central de las demandas levantadas por el pueblo desde el 18 de Octubre de 2019.

El desarrollo del trabajo del Movimiento por la Vida Digna se verá expresado en los programas que presentarán las y los candidatos del MIR a las Alcaldías y Concejos Municipales en las próximas elecciones comunales y que tendrán expresión en candidaturas populares como la del Movimiento Valparaíso de PIE  en la ciudad puerto que presenta a Luis Schwaiger Rivera como candidato a la Alcaldía y una importante lista de concejales integrada por dirigentes vecinales y sindicales, situación que se repite en las comunas de El Bosque, la Granja, San Bernardo, la Florida, donde el MIR presentará candidaturas populares a las Alcaldías y Concejos Municipales.

Luis Schwaiger, candidato a la alcaldía de Valparaíso, es antropólogo pero decidió trabajar como recolector de basura del municipio.

Para el MIR la Vida Digna solo puede darse plenamente en el Socialismo, por eso para Mónica Quilodrán impulsar la lucha por la democratización de la sociedad es “seguir  por la senda de nuestros compañeros y compañeras que cayeron y fueron desaparecidos o ejecutados, luchando por la plena democratización de la sociedad chilena, para conquistar una vida digna para todos y todas, para nunca más ver la represión cruenta y criminal desatada en las comunidades Mapuche y desde el 18 de Octubre a las marchas en las cuales se exige justicia social y económica y el pleno respeto a los Derechos Humanos; luchamos para que las demandas sociales conquisten al fin rango constitucional, luchamos para que la Dignidad se transforme en una Costumbre”, sentenció.

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