Brasil rompe sus propios récords de COVID-19 en una primera ola interminable

El manejo de la pandemia por parte del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, es uno de los más terribles del mundo

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El manejo de la pandemia por parte del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, es uno de los más terribles del mundo. Actualmente, es el tercer país con mayor cantidad de casos positivos por COVID-19, detrás de Estados Unidos y la India. Además, en cuanto a número de fallecidos ocupa la segunda posición, solo superada por la nación norteamericana.

Este miércoles, Brasil volvió a ser noticia mundial, por partida doble. En primer lugar, supero los siete millones de infectados y, además, registró una cifra récord de positivos en un día. Además, contabiliza más de un millón de nuevos casos en menos de un mes, justo cuando creían haber aplanado la curva de contagios.

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El país sudamericano superó la marca de siete millones de infectados tras sumar 70,574 nuevos casos este 16 de diciembre. Esto último constituye un récord de casos detectados en 24 horas. El registro máximo anterior era del 29 de julio, cuando fueron 69.074.

Así, el total llegó a 7.040.608 de infectados por la enfermedad, según el Consejo Nacional de Secretarios de Salud (CONASS). Sin embargo, el estado de São Paulo, uno de los más afectados, no presentó cifras en las últimas 24 horas, por lo que el total podría ser mayor.

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Un ritmo acelerado de la pandemia

Considerando la marca anterior de seis millones, el más reciente millón de casos se registró en un período más corto. Entre el 7 de octubre y el 20 de noviembre (44 días), Brasil saltó de cinco a seis millones de casos.

Esta vez, para llegar a los siete millones transcurrieron solo 26 días. En pocas palabras, la situación muestra un mayor descontrol en el ritmo de la pandemia.

Según el CONASS, el promedio de casos en los últimos siete días fue de 44.594 por cada 24 horas. El 1 de diciembre, es decir, hace quince días, ese promedio era de 38.297 positivos.

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Un cementerio de fallecidos por COVID-19 en Manaus. Foto: AFP

En tanto, el número de muertes también va en aumento: hubo 936 más este miércoles. Con ello, ahora Brasil contabiliza 183,735 fallecidos por COVID-19. Precisamente, el promedio diario se ubica en 677 durante la última semana.

En ese sentido, en la última semana las autoridades confirmaron más de 300.000 nuevos infectados. Brasil sólo había superado esa marca semanal en junio, aunque cuatro veces, cuando la pandemia alcanzó sus peores niveles.

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Un mural de la Avenida Paulista recuerda a los transeúntes una de las frases del presidente acerca de la pandemia. Foto: Zuma Press

¿Qué paso con la vacuna en Brasil?

El Gobierno de Bolsonaro presentó formalmente, este miércoles, el Plan Nacional de Inmunización contra el COVID-19. Pero no por iniciativa propia, sino gracias a la intensa presión política y articulación de los administradores estatales y municipales.

El documento entregado al Supremo Tribunal Federal prevé 108,3 millones de dosis e inmunización de unos 51 millones de personas. Explicaron que cada persona toma dos dosis. Además, se estima una pérdida del 5% del total por posibles problemas logísticos y de aplicación. Ese proceso se extendería por 16 meses.

El número parece bajo para un país con más de 200 millones de habitantes. De ser así, tres cuartas partes de la población deberán seguir sobreviviendo al virus por más casi año y medio.

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Además, oficialmente, no hay fecha para el inicio de la campaña de vacunación. Según el Ministerio de Salud, esta decisión sólo se tomará después de que la vacuna haya sido aprobada.

No obstante, el titular del Consorcio Nordeste y gobernador de Piauí, Wellington Dias, declaró que la idea es iniciar la vacunación el 21 de enero. Alegó que esa información la recibió del ministro de Salud, Eduardo Pazuello, quien no se ha pronunciado al respecto.

“Acordamos un procedimiento con el Ministerio que prevé firmar contratos sobre las condiciones de vacunación hasta el 21 el enero. Será a través de Fiocruz, de Butantan, de Pfizer o de cualquier otro que pueda proporcionarlas. Si las condiciones para vacunar se logran se puede comenzar antes, pero no después”, afirmó Dias.

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Críticas al plan de inmunización

Menos de 24 horas después de haber sido presentado el Plan Nacional de Inmunización las críticas ya abundaban. Un grupo de 36 investigadores publicó una nota en la que explicaban que, a pesar de que sus nombres constan en el texto, no habían recibido la versión final y no aprobaban las decisiones.

En seguida, el Ministerio de Salud respondió que los científicos no tienen «poder de decisión para formalizar el plan». Incluso, señalaron que «los profesionales mencionados por el Ejecutivo en el Plan son técnicos elegidos como invitados» y su participación tiene un «carácter de opinión».

Sin embargo, los científicos reiteraron que se debía incluir a todas las poblaciones vulnerables como prioridad en la inmunización. Entre ellas destacaron a los pueblos indígenas, quilombolas, ribereños, personas privadas de libertad y personas con discapacidades. La planificación del gobierno incluye sólo a los profesionales de la salud y a los mayores de 60 años.

Brasil tiene actualmente cuatro sustancias en ensayos clínicos en su territorio. De acuerdo con Brasil De Fato, están en evaluación el CoronaVac chino, la vacuna Oxford / AstraZeneca, el inmunizador de Pfizer y finalmente Janssen.

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La vacuna de AstraZeneca se encuentra en ensayos clínicos. Foto: Reuters

La pandemia luce interminable

El diario Brasil de Fato realizó un análisis cualitativo de la situación que vive el país. Desde el medio consideran que se está “muy lejos de poder hablar de un fin a la pandemia de COVID-19”. Incluso, destacan que más allá de la realidad que atraviesa Brasil, regiones como Europa sufren una segunda oleada terrible.

“Hemos visto en las últimas semanas, no solo un aumento en el número de casos, sino también de hospitalizaciones y muertes en gran parte de Europa. Ahora mismo, ya son varios los países que anuncian medidas más duras de aislamiento y distanciamiento social para contener la llamada segunda ola de la pandemia”, reseñó un artículo del periodista Aristóteles Cardona.

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Asimismo, prosiguen diciendo que “Hasta el momento, 14 países han anunciado este tipo de acciones. Allí, la situación se enfrenta con la seriedad que merece la vida de las personas”. Por otro lado, condenan el Brasil el negacionismo de Bolsonaro y parte de su gobierno sobre el tema del coronavirus y sus consecuencias.

“Aquí (en Brasil) todavía es temprano para hablar de una segunda ola, porque ni siquiera hemos salido de la primera. Y eso, de hecho, hace que nuestra situación sea muy peculiar para poder ceñirnos a cualquier escenario de las próximas semanas. Sin embargo, en un intento por señalar posibles escenarios, hoy diría que volveremos a sufrir, como país, aún más por el COVID-19”, aseveró Cardona.

Un final de prónostico reservado

Seguidamente, agregó que “está claro que esto no es un mero pronóstico y debemos seguir monitoreando y analizando los escenarios para comprender mejor lo que se avecina. Sin embargo, tenemos que prepararnos. Ni siquiera podemos normalizar el nivel de los cientos de muertes diarias que aún enfrentamos”.

Finalmente, el periodista concluyó que “la pandemia aún no ha terminado y probablemente tendremos que lidiar con sus impactos durante mucho tiempo. Por la vida de los brasileños”.

Pero, ¿qué es lo más asombroso de ese texto escrito por Cardona? Que data del 6 de noviembre, hace casi seis semanas, pero parece que fue escrito este mismo miércoles. En pocas palabras, su análisis simplemente denota que la crisis sanitaria hoy en Brasil es peor que hace un mes y que no se divisa un final positivo a corto plazo.

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