Cuba y sus brigadas médicas, el ejemplo de solidaridad que tanto incomoda a la Casa Blanca

Durante los últimos 55 años Cuba ha enviado a más de 600.000 profesionales de la salud a prestar servicio médico integral en más de 160 países de los cinco continentes. Esta muestra de solidaridad, hermandad y compromiso con las poblaciones más necesitadas del planeta ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) -todas adscritas a la Organización de las Naciones Unidas (ONU)-, así como otras instituciones y gobiernos.

La colaboración médica internacional cubana habla por sí sola. A pesar del férreo bloqueo que mantiene el gobierno de Estados Unidos contra la isla caribeña, el compromiso de los profesionales de la salud de Cuba -incluyendo médicos, enfermeras y especialistas- en la actualidad mantiene presencia activa en 124 países con más de 400.000 trabajadores, refiere el Diario Granma.

Los logros de Cuba en esa materia se ven reflejados además en importantes reconocimientos y adelantos científicos para la medicina y la humanidad. Por ejemplo, en 2015 la medicina cubana marcó un hito en la historia al conseguir la eliminación de la transmisión del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) de madres a hijos y de la bacteria causante de la sífilis, un hecho que fue reconocido oficialmente por la OMS y dejó a la isla como el primer país en marcar tal hazaña científica.

La medicina cubana también fue reconocida en 2017 por la OPS y la OMS, al calificar sus avances y modelo de trabajo como de primer mundo, por estar a la altura de un país desarrollado. Una situación que se da a pesar del bloqueo impuesto por Washington que le ha generado a la población cubana grandes daños, cuantiosas pérdidas millonarias y efectos colaterales que no podrán resarcirse.

De la misma forma, Unicef aplaudió la dedicación de sector salud en Cuba con respecto a la atención de los niños, por registrar la tasa más baja de mortalidad en su historia, con 4 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, es decir, la atención materno infantil en la isla es prioritaria.

En lo que respecta a las políticas de inmunización, más de 13 millones de cubanos han sido vacunados contra la hepatitis B, gracias a la vacuna recombinante desarrollada por científicos de la isla en 1989. Eso ha logrado que por más de una década, Cuba no haya registrado casos de esta enfermedad en niños menores de cinco años ni en mayores de 15.

El impacto positivo de la solidaridad que brindan los médicos cubanos en el planeta se ha evidenciado y ha dejado testimonios vivientes en cada uno de los países que han tocado. En Eslovaquia, por ejemplo, se utilizó por primera vez -en toda la Unión Europea (UE)- el medicamento cubano Heberprot-P, producido en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de La Habana, Cuba, que disminuye el riesgo de amputación por úlcera del pie diabético.

La experiencia en Eslovaquia fue positiva, de acuerdo con los especialistas de ambos países, pues el medicamento brindó avances significativos en la mejora de la salud de los pacientes diabéticos y en ese mismo sentido se elevó su calidad de vida.

Esa misma experiencia la vivieron más de 3.000 ecuatorianos que entre 2011 y 2017 recibieron tratamiento con Herberprot-P, gracias a un programa que coordinó el expresidente Rafael Correa (2007-2017) y que fue aplicado en cinco provincias del país que presentaban altas cifras de personas con diabetes.

Otros fármacos desarrollados por la medicina cubana y el CIGB están dirigidos contra enfermedades graves como el cáncer, la hepatitis B, la difteria, entre otras.

Un ejemplo es Heberferon, medicamento -único en su tipo- especializado contra el cáncer de piel de tipo basocelular y frecuente en tumores malignos; y también la vacuna Heberpenta diseñada para contrarrestar los virus de la difteria, tétanos, tosferina y la hepatitis B.

El adelanto de la ciencia médica cubana también ha permitido atender a 18 países de los 25 que conforman la Asociación de Estados del Caribe (AEC). En esa comunidad han prestado sus servicios más de 30.000 profesionales de la salud.

Sin embargo, la solidaridad más amplia mostrada y accionada por la brigada médica cubana se registra en Venezuela, el segundo país que más profesionales de la salud ha recibido desde que Cuba realiza esta labor internacional.

Cuba y Venezuela, ejemplos cooperación solidaria

Pese al bloqueo económico, financiero y comercial que Estados Unidos mantiene desde hace más de medio siglo contra la isla caribeña, su sistema médico se ha convertido en uno de los más reconocidos en la comunidad internacional.

De esa calidad humana se dio cuenta Hugo Chávez, quien en un acuerdo con Fidel Castro, coordinó que la misión médica cubana llegara a Venezuela para cambiar la realidad que para entonces presentaba el sistema de salud, hoy boicoteado por el férreo bloqueo que le ha impuesto Washington a Caracas.

Desde que comenzó la colaboración médica cubana en Venezuela, en el año 2003, más de 140.000 profesionales de la salud han trabajado en el país bolivariano, han ofrecido millones de atenciones médicas y han formado a más de 24.000 médicos integrales comunitarios.

La Misión Barrio Adentro (un programa social) ha sido la punta de lanza para llevar salud al pueblo de Venezuela de manera altruista y bajo las condiciones más difíciles que se pueden vivir en un país asediado por Estados Unidos de manera sistemática.

En la actualidad, más de 3.000 mujeres y 1.500 hombres de la misión médica cubana hacen vida en Venezuela para atender a los pacientes en 572 Centros de Diagnóstico Integral (CDI), 35 Centros de Alta Tecnología y tres hospitales.

Una cifra que llama la atención es que desde finales de 2004 hasta la fecha, más de 25.000 enfermeros cubanos han cumplido labores de sanación en Venezuela, hecho que deja clara su misión humanista.

El robo de cerebros

La acción de los médicos cubanos en Venezuela es calificada -falsamente- por la Casa Blanca como una supuesta invasión de militares que atenta “contra la seguridad” de la región. Una mentira tan evidente como reconocer a Juan Guaidó como “presidente interino”, todo un despropósito.

Por eso, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel alega que en medio del asedio a Venezuela y el recrudecimiento del bloqueo a ambas naciones, “nuevamente la mentira imperial intenta desprestigiar a los programas cubanos de colaboración de salud con otros países calificándolos como una práctica de ‘esclavitud moderna’ y de ‘trata de personas’. Les molesta la solidaridad y el ejemplo de Cuba”.

Esas mentiras de Washington, agrega Díaz-Canel, son acompañadas por “un programa de robo de cerebros” dirigido hacia los médicos cubanos.

Resulta, que la Asociación Cuban Prisoners Defenders anunció el martes 14 de mayo que presentó una denuncia ante la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya contra seis políticos cubanos, incluido Díaz-Canel, por «esclavizar» a médicos de su país, según reseñó El Comercio.

Ese denuncia solicita se investigue supuestos abusos contra trabajadores cubanos, especialmente médicos, que «se han visto en la obligación de trabajar en misiones médicas internacionales en condiciones de «esclavitud».

Pero, ¿qué hay detrás de la denuncia? En enero de 2017, Barack Obama puso fin a una política migratoria preferencial para cubanos, que databa de 20 años atrás, pero que en 2006 daba preferencia en la concesión de visados a los médicos que desertaran de esas misiones en el extranjero.

A juicio del Gobierno de La Habana, una política similar podría venir pronto para enmascarar nuevamente el «robo de cerebros» de profesionales de la salud de Cuba, donde la formación universitaria es completamente gratuita.

Dos revoluciones hermanas

Un despacho de Granma titulado “La colaboración cubana: principios y verdades desde Venezuela”, describe cómo es el accionar de los profesionales de la isla en el país bolivariano.

“Todos lo saben en Venezuela: las atenciones parten de la ética médica. A ningún enfermo se le pregunta por su afiliación política ni se le pide dinero; son personas, pacientes, seres humanos… y eso basta para sensibilizar a médicos formados en los valores de la Revolución. Para hacerla grande, ellos no tienen que inocularla”, explica parte del texto escrito por Julio César García Rodríguez y publicado el pasado 19 de marzo de 2019.

En ese despacho se destaca que Venezuela es el segundo país del mundo con mayor presencia de internacionalistas cubanos -según cifras registradas desde el 1° de enero de 1959- sólo superado por Angola “que vio vivir, trabajar, pelear y morir a su lado a incontables hijos de Martí”.

Misión Barrio Adentro

“Venezuela es también la nación con mayor diversidad de especialidades en materia de salud, deportes, cultura, educación, comunicaciones, agricultura, alimentación, industria, ciencia, energía y transporte, entre otros sectores”, agrega Granma.

Con respecto al alcance, cita el referido texto, los colaboradores cubanos están distribuidos en los 24 estados y 335 municipios del país; y viven diseminados en todas las parroquias para ofrecer sus servicios en más de 1.500 escenarios laborales.

“Los podemos encontrar tanto en un cerro, con los más humildes, como en las colinas, donde radican ciudadanos de la clase rica y de la mediana burguesía”, explica Granma.

Un ejemplo reciente lo han vivido las personas que han sido víctimas de las acciones violentas de calle promovidas por la extrema derecha venezolana -apoyada por Washington- en su continuado intento de derrocar al presidente, Nicolás Maduro.

“Ejemplos sobran en las jornadas cotidianas y en momentos excepcionales como en los meses de guarimbas de 2017 o en los días 22 y 23 de enero de este año y, más reciente, el 23 de febrero pasado, cuando fueron atendidos por cubanos, en los Centros de Diagnóstico Integral, heridos por armas de fuego, golpes y hasta quemaduras, tanto chavistas como opositores, con la misma calidad y disposición”.

Entre los datos más importantes de los 18 años de desarrollo de la Misión Barrio Adentro en Venezuela, se han ofrecido 1.552 millones de atenciones médicas, se han salvado 1.473.317 vidas y se han realizado 3.391.967 intervenciones quirúrgicas.

Entre los 10.388 servicios que se prestan están la atención a personas con discapacidad, tratamientos odontológicos, oftalmológicos y seguimiento de enfermedades crónicas como la diabetes.

En 10 años se han atendido 209.607 pacientes diabéticos, quienes reciben tratamiento del HebertProt-P, medicamento que ha reducido a 3 %, en las personas tratadas, los casos de amputación de miembros, mientras que las estadísticas de Venezuela recogen que entre 40 % y 60 % de los enfermos que no reciben el producto cubano terminan siendo amputados.

El sistema de Barrio Adentro en Venezuela cuenta además con una plataforma de 13.617 consultorios populares y el trabajo de los profesionales se realiza también casa a casa y con jornadas integrales junto a la comunidad.

La labor de la medicina cubana ha llegado incluso hasta ciudadanos estadounidenses, pues varios de sus ciudadanos han decidido saltar el bloqueo contra la isla para recibir atención médica que les alivie o cure sus enfermedades.

Así es el caso de Judy Ingels, una señora de 74 años de edad que padece de cáncer pulmonar en fase cuatro y que fue diagnosticada en diciembre de 2015. Judy viaja a Cuba junto a su esposo y su hija para recibir una dosis de Cimavax, medicamento contra el cáncer pulmonar que estimula una respuesta inmunológica en una proteína en la sangre que favorece su crecimiento. «Por primera vez tengo esperanza», dijo Ingels -citada por Granma- al momento de ser vacunada en Cuba.

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