El gobierno envió la semana pasada su tan anunciado plan de reforma al nefasto sistema de AFP. Un proyecto que no hubiera visto la luz sin las múltiples, masivas y persistentes protestas de los trabajadores y jubilados que termina, cual vil paradoja, beneficiando en el corto plazo a las mismas administradoras, la génesis de esta anomalía de la seguridad social. Para los trabajadores, cual hábil salida, el gobierno les ofrece más estadísticas y proyecciones. Una aparente solución que con toda seguridad terminará diluida en un incierto futuro.