El año 2015 la NASA anunció el descubrimiento de la presencia de este elemento, una noticia que conmocionó al mundo científico debido a sus implicancias. Recientemente, un grupo de científicos de la Casa de Bello, la NASA, y las universidades de Arizona, de Talca y de Concepción, concluyeron que no se trataba de "flujos de agua líquida", sino que más bien de flujos rocosos con altos contenidos de agua.