Si bien es cierto, ya tener animales en cautiverio es una estupidez, imagínense lo atroz que es cuando estas instalaciones son abandonadas dejando a los animales a su suerte.
La felina comenzó a escarbar en el pecho de la mujer de una manera violenta y repetitiva, lo que llamó la atención de su dueña. Cuando fue al médico y le detectaron células cancerígenas, unió cables y notó que su mascota tenía un don especial
Koko tiene 44 años y está bajo el cuidado de una psicóloga que estudiaba la comunicación animal. Hoy, este tierno primate, pasa sus tardes jugando con pequeños felinos
Afortunadamente, ella y otros tres especímenes fueron rescatados por organizaciones animalistas que se encargaron de reinsertarlos en su hábitat natural