"My torturers and assailants were from the Naval Intelligence Service (SIN)," denounced the teacher, who according to her account was subjected to all kinds of abuses and humiliations—including physical and sexual assaults, beatings, and electric torture.
"Mis torturadores y agresores eran del Servicio de Inteligencia de la Armada (SIN)", denunció la profesora, quien según su relato fue sometida a vejaciones y humillaciones de todo tipo —incluyendo agresiones y amenazas sexuales—, golpes de pies, puños y de culatas de las armas, así como la aplicación de torturas con electricidad.
Si bien el Ejército de Chile reaccionó con espanto a la revolución rusa, abominando del bolchevismo, también criticó la desenfadada desigualdad económica y los abusos cometidos por la oligarquía criolla, abogando por una relación más armoniosa entre el capital y el trabajo, un mayor desarrollo industrial y por mejores condiciones de vida para los obreros.
Cuando conmemoramos a las víctimas de ejecución política, la Región de Valparaíso resuena con una fuerza particular. Su geografía está marcada por las cicatrices de nuestra historia y hoy nos interpela a través del Memorial de la Avenida Brasil, con los nombres de los ausentes grabados en piedra. Su eco se siente en las placas de la PUCV y la UPLA, que recuerdan a estudiantes y académicos arrebatados. Se expresa en los murales que visten de memoria los muros de nuestros barrios y en la labor incansable de la Casa de la Memoria de Valparaíso.
Entre 2021 y 2025, Ejército, Fuerza Aérea, Armada y Carabineros desembolsaron más de $2.200 millones en destilados, vinos, cervezas, cocteles y espumantes, según datos de Mercado Público revisados por El Mostrador.
El fisco fue condenado a pagar una indemnización de $15.000.000 por concepto de daño moral, a una estudiante universitaria que fue detenida y torturada por efectivos de la Armada en 1973.
El fisco deberá pagar una indemnización de perjuicios por daño moral a la víctima de las torturas perpetradas por los agentes del Estado de $60.000.000.
Por más de 5 horas, el pescador que no sabía nadar, debió enfrentar oleajes y corrientes que lo llevaban hacia el Golfo de Ancud, hasta que fue rescatado por un funcionario de la Armada.