Kast se ha atrevido a pedirles a sus subordinados que se conviertan en delatores, espías o sea en acusetes como se decía en los colegios de Chile. Pero no lo ha logrado; ya lo estamos viendo porque los médicos, aunque sean subordinados de Kast, deben ser chilenos que obedecen a las normas de decencia que rigen en su profesión y no a las infamias de Kast.